REFUGIO HARLAN Refugio - Harlan Coben ULT | Page 132

los ojos—. Cuando terminó, se quedó esperando los aplausos. Pero nadie aplaudía. Estaba delante de todos, nerviosa, esperando que alguien dijera algo. Pero las chicas se cebaron con ella. Cathy se rio por lo bajo y le soltó: « ¿Dónde has dejado la barra?» . Siguieron con la ropa, con el pelo… con todo. —¿Qué les pasaba a su pelo y a su ropa? —Tú eres chico, así que no te das cuenta, pero la ropa era de segunda mano. No podía creer lo que estaba oy endo. —¿Y? ¿Os metisteis con ella porque llevaba ropas viejas? ¿Tan estiradas sois? —¿Estirada? —Rachel parecía ofendida. —Es decir… —No es que sea estirada. A mí me da igual el dinero que tenga la gente. Esa no es la cuestión. —¿No? ¿Y cuál es? —Que ni siquiera eran de segunda mano; eran de tercera o cuarta. Estaba haciéndose pasar por lo que no era. Es como si hubiera ido a una tienda de segunda mano a por ropa pija de los años ochenta. Tío, llevaba un jersey con letras bordadas… —No entiendo nada. —Era como si estuviera disfrazada. Bueno, la cuestión es que la cosa fue a peor. Todo el mundo empezó a reírse de ella. —¿Tú también? —No —dijo a todo correr antes de bajar la mirada y empezar a hablar más bajito—, pero tampoco los detuve. Y debería haberlo hecho. Es decir… estaba allí, sola, delante de todo el mundo. No nos conocía. Y parecía tan vulnerable… Y nosotros, riéndonos de ella en su cara; hasta que salió corriendo, claro. Intenté imaginar la escena. Lo herida que se tendría que haber sentido por aquellas risotadas. —Qué bonito —intenté sonar sarcástico, pero sin pasarme. —… Lo sé. —Y, luego, ¿qué pasó? —Salí corriendo detrás de ella para disculparme. Tiró por Collins Drive y la seguí. Luego, tomó por Mountainside Road. Unos cien metros después, giró en Northfield Avenue. La llamaba a gritos, pero no se detenía. No sé si es que no me oía o si es que pasaba de mí —hizo una pausa y tragó saliva—. Y entonces sucedió algo muy raro. —¿El qué? —Llegó un coche derrapando, se puso a su lado y un hombre enorme salió de un salto por la puerta del copiloto sin esperar a que el coche se detuviera. Ashley intentó huir, pero el hombre se le echó encima rápidamente. Todo esto pasó en uno o dos segundos. La agarró y se la echó al hombro. Ashley gritaba. Y y o también. Empecé a correr hacia ellos lo más rápido que podía. Ni lo pensé,