los ojos—. Cuando terminó, se quedó esperando los aplausos. Pero nadie
aplaudía. Estaba delante de todos, nerviosa, esperando que alguien dijera algo.
Pero las chicas se cebaron con ella. Cathy se rio por lo bajo y le soltó: « ¿Dónde
has dejado la barra?» . Siguieron con la ropa, con el pelo… con todo.
—¿Qué les pasaba a su pelo y a su ropa?
—Tú eres chico, así que no te das cuenta, pero la ropa era de segunda mano.
No podía creer lo que estaba oy endo.
—¿Y? ¿Os metisteis con ella porque llevaba ropas viejas? ¿Tan estiradas sois?
—¿Estirada? —Rachel parecía ofendida.
—Es decir…
—No es que sea estirada. A mí me da igual el dinero que tenga la gente. Esa
no es la cuestión.
—¿No? ¿Y cuál es?
—Que ni siquiera eran de segunda mano; eran de tercera o cuarta. Estaba
haciéndose pasar por lo que no era. Es como si hubiera ido a una tienda de
segunda mano a por ropa pija de los años ochenta. Tío, llevaba un jersey con
letras bordadas…
—No entiendo nada.
—Era como si estuviera disfrazada. Bueno, la cuestión es que la cosa fue a
peor. Todo el mundo empezó a reírse de ella.
—¿Tú también?
—No —dijo a todo correr antes de bajar la mirada y empezar a hablar más
bajito—, pero tampoco los detuve. Y debería haberlo hecho. Es decir… estaba
allí, sola, delante de todo el mundo. No nos conocía. Y parecía tan vulnerable…
Y nosotros, riéndonos de ella en su cara; hasta que salió corriendo, claro.
Intenté imaginar la escena. Lo herida que se tendría que haber sentido por
aquellas risotadas.
—Qué bonito —intenté sonar sarcástico, pero sin pasarme.
—… Lo sé.
—Y, luego, ¿qué pasó?
—Salí corriendo detrás de ella para disculparme. Tiró por Collins Drive y la
seguí. Luego, tomó por Mountainside Road. Unos cien metros después, giró en
Northfield Avenue. La llamaba a gritos, pero no se detenía. No sé si es que no me
oía o si es que pasaba de mí —hizo una pausa y tragó saliva—. Y entonces
sucedió algo muy raro.
—¿El qué?
—Llegó un coche derrapando, se puso a su lado y un hombre enorme salió de
un salto por la puerta del copiloto sin esperar a que el coche se detuviera. Ashley
intentó huir, pero el hombre se le echó encima rápidamente. Todo esto pasó en
uno o dos segundos. La agarró y se la echó al hombro. Ashley gritaba. Y y o
también. Empecé a correr hacia ellos lo más rápido que podía. Ni lo pensé,