REFUGIO HARLAN Refugio - Harlan Coben ULT | Page 117

tiene sentido pero, sea lo que sea que sabes, tienes que decírmelo. Asintió. —Ya sabíamos que la cita era de Jefferies, ¿verdad? —Verdad. —Así que me he centrado en lo otro; en lo de la infancia entregada a los niños. —¿Y? —No he encontrado esas palabras como tal, pero he encontrado una página web sobre… —se quedó callada y sacudió la cabeza de lado a lado como si ni siquiera ella misma crey era lo que estaba a punto de decir—, sobre el Holocausto. Me quedé con el tenedor a medio camino. —¿Te refieres a lo de los nazis y la Segunda Guerra Mundial? —Sí. —No entiendo nada. —Hacía referencia a una serie de niños judíos que se unieron a la resistencia clandestina polaca. Algunos de los niños que escaparon de los campos de concentración vivían en el bosque. Luchaban contra los nazis en secreto. Niños. También hacían llegar víveres al gueto de Lodz. Y más cosas. A veces, si podían, rescataban a otros niños que iban camino de Auschwitz, el campo de concentración más grande y famoso de los nazis. La escuchaba con atención. Cogió el batido y le dio un trago largo. —Sigo sin entender nada. ¿Qué tiene eso que ver con la tumba que hay en el jardín de la Murciélago? —Habrás oído hablar de Ana Frank, ¿no? Por supuesto que había oído hablar de ella. No solo había leído El diario de Ana Frank, sino que cuando tenía doce años, mis padres me llevaron a la casa de Ámsterdam en la que se escondía de los nazis. Lo que mejor recuerdo: la librería movible con la que se ocultaban las escaleras que subían hasta el ático en el que vivía con su familia; y la cita que hay en su sombrío monumento conmemorativo: « A pesar de todo, sigo crey endo en la bondad innata del hombre» . —Pues claro que sí. —Pues había otra chica. Una polaca de trece años llamada Lizzy Sobek, que escapó de Auschwitz y trabajó para la Resistencia. El nombre me sonaba. —Me parece que algo he leído. —Y y o. El curso pasado hablamos de ella en clase de Historia. Su familia fue asesinada salvajemente en Auschwitz, pero ella consiguió escapar y ay udó a salvar cientos de vidas. En una ocasión, en una incursión bien documentada durante el mes de febrero, ella y los suy os detuvieron un tren de mercancías