REFUGIO HARLAN Refugio - Harlan Coben ULT | Page 101

cargos. Igual hasta se queda aquí a pasar la noche. Mi tío miró en derredor. Había otros dos policías en la puerta y ambos estaban mirando al suelo. No parecía que ellos quisieran jugar muy duro. —Adelante —dijo mi tío—, el juez se reirá de ti. —¿De verdad quieres ir por ahí? « ¡No!» , pensé. —Mi sobrino no ha cometido ningún crimen —y se acercó al policía—. Porque sabes lo que es un crimen, ¿verdad, Eddie? El jefe Tay lor —cuy o nombre, por lo visto, era « Eddie» — no dijo nada. —¿Recuerdas cuando estabas en tercero y lanzaste huevos contra mi casa? ¿Lo recuerdas, Eddie? La policía te detuvo, pero no metió tu culo de idiota en una celda, sino que te llevó a casa. O aquella vez que el jefe Davis te pilló rompiendo botellines de cerveza contra la pared del instituto. Eras un chico duro, ahí, rompiendo botellas… pero solo hasta que llegó el jefe Davis. ¿Recuerdas cómo llorabas cuando…? —¡Calla! —… ¿Cuando te amenazaron con meterte en el coche de policía? Mickey, ¿tú, has llorado? Negué con la cabeza. —Pues el jefe Tay lor lloró. Lloró como un niño de tres años. Lo recuerdo como si fuera ay er. Lloraste… Tay lor estaba tan rojo que parecía que fuera a explotar. —¡Calla! Los otros dos policías se reían por lo bajo. —Pero el jefe Davis te llevó a casa. No te esposó. No intentó vengarse de un pique con tu tío metiéndote en el calabozo; algo que, por otro lado, es un terrible acto de cobardía. —¿Crees que lo he hecho por eso? —dijo Tay lor después de coger aire. —Estoy seguro —le respondió mi tío tras acercarse un paso hacia él. —My ron, aléjate. —¿O? —¿Quieres que el jefe de policía se convierta en tu enemigo? —Yo diría que y a lo es —y rodeó al jefe conmigo de la mano y camino de la puerta. Llegamos al aparcamiento sin decir palabra. Una vez en el coche, mi tío me preguntó: —¿Has hecho algo ilegal? —No. —Me preguntaste acerca de la casa de la Murciélago… y decidiste visitarla por la noche —no dije nada—. ¿Tienes algo que contarme? —No, ahora mismo no —dije tras meditar un rato.