Reforma educativa versus revolución en la educación
Por ello, es urgente poner en el centro de los esfuerzos de los educadores, los procesos y problemas que viven las personas, a fin de aportar a la construcción de nuevas formas de trabajo pedagógico que orienten tanto a los profesores, como a los procesos de formación docente. Esta perspectiva requiere sistematizar las prácticas, hacer investigación y construir experiencias. También los maestros —incluso muchos de origen indígena— son agentes conscientes o inconscientes que reproducen la discriminación socio-étnica, el patriarcalismo y el clasismo que el Estado promueve. Tomando en cuenta esta realidad, debe haber en estos foros una reflexión autocrítica de nuestras propias prácticas educativas para dilucidar estrategias efectivas de una verdadera reforma educativa. En esta dirección, la forma más coherente de combatir la discriminación y practicar una educación con pertinencia cultural es apoyar y fortalecer la autonomía de los pueblos y de los sujetos sociales y políticos subalternos, y mediante prácticas contra hegemónicas en todos los espacios, sectores y territorios, incluyendo las instituciones del Estado. Sin embargo, se requieren cambios profundos, radicales, que den viabilidad a un gobierno nacional que mande obedeciendo. Sólo sujetos auto desarrollados -que no son representados por nadie- pueden construir su destino y atender las necesidades, intereses y aspiraciones propias. Los procesos autonómicos indígenas son formas básicas de respeto y entendimiento entre diferentes. Los pueblos indígenas que luchan desde y para la autonomía, hoy dan cuenta de un gobierno, prácticas políticas y programas educativos radicalmente diferentes a la lógica del Estado capitalista. Es por ello que la sociedad civil juega un papel fundamental en la medida en que el magisterio desista de la visión estatista y se transite hacia los caminos de la autonomía. La democracia autonomista —base de cualquier educación libertadora— se fundamenta en una construcción de poder y ciudadanía desde abajo; como una forma de vida cotidiana de control y ejercicio del poder de todos y todas desde el deber ser, esto es, con base en términos éticos. No es un medio o procedimiento de reproducción de estamentos burocráticos, sino un pacto social y político, un constituyente de todos los días que opera unitariamente, esto es, en todas las esferas y órdenes de la vida.3 Así, el magisterio democrático no pretende enfrentar la reforma sin ofrecer alternativas. La prueba de esta disposición propositiva son los propios foros, en los cuales se hacen propuestas para una reforma educativa que realmente encare los grandes y gra3 Marcos Roitman. El pensamiento sistémico, los orígenes del social-conformismo. (México: Siglo XXI - UNAM, 2003). Sobre los procesos autonômicos indígenas ver: Leo Gabriel y Gilberto López y Rivas. Las autonomias indígenas en América Latina: nuevas formas de convivência política. México: Plaza y Valdés, 2005. De los mismos coordinadores: El Universo autonômico: propuesta para una nueva democracia. México: Plaza y Valdés, 2008.
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