Relatoría general
partes de las escuelas son multimodales, con todos los grados en un solo salón, sin servicios, ni agua, ni infraestructura; con niños que llegan a la escuela sin haber probado un bocado. El maestro tiene que partir de esta realidad, sin que se le proporcionen los elementos para hacerlo. Esta es la realidad educativa, es una realidad injusta. La reforma ignora esta dramática realidad. Prácticamente en todos los foros se señaló que esta reforma plantea un marco homogéneo para una realidad compleja y diversa. Rompe con la filosofía humanista e igualitaria del artículo tercero constitucional, está destinada a generar resistencias y desobediencia civil en defensa de la educación pública. Máxime, cuando se trata de una contrarreforma laboral y administrativa, dirigida a cambiar de manera drástica e inconsulta las condiciones de trabajo de los maestros. Las acciones que se han emprendido como parte de estas reformas en nada contribuyen al mejoramiento de la ansiada calidad de la educación. Un ejemplo claro son la prueba ENLACE y otras actividades diseñadas por la SEP, que promueven el individualismo y la competencia y no colaboración y el trabajo colegiado. Hoy muchos maestros están más preocupados porque los alumnos resuelvan la prueba ENLACE y otros exámenes estandarizados que por lograr el desarrollo armónico de todas sus facultades. El mecanismo que se promueve para la actualización de los maestros, los cursos llamados de actualización para el magisterio en servicio, en cascada, esporádicos e improvisados, son una mera simulación; además de resultar un pretexto para la erogación de partidas presupuestales que van a parar a los bolsillos de consultores e instituciones que no tienen otro afán que el lucro. La experiencia ha demostrado que la mejor formación docente se produce en la acción colectiva y reflexiva de los maestros. La dimensión pedagógica es la gran ausente en la reforma, al minimizar la problemática de los planes y programas de estudio, los métodos, los materiales educativos, etcétera. Se le atribuyen a los docentes las deficiencias educativas en el país y el contexto sociocultural no es tomado en cuenta. La evaluación entendida como medición es un grave error, porque en ella deben valorarse los procesos y la emisión de un juicio a través de la necesaria revisión de una serie de elementos pedagógicos. Es una reforma sin contenido pedagógico explícito, no plantea ninguna propuesta de carácter pedagógico, aunque subrepticiamente se corresponde con una visión conductista. En síntesis, la reforma se caracteriza por una gran pobreza y confusión conceptual.
Una reforma privatizadora
Mediante el planteamiento de la llamada autonomía de las escuelas, el estado abandona su responsabilidad de resolver las necesidades materiales de la educación pública, car212