REFORMA EDUCATIVA | Seite 212

Análisis y perspectivas de la reforma educativa La llamada reforma educativa es profundamente antidemocrática en su contenido, está dirigida a cambiar de manera drástica e inconsulta las condiciones de trabajo de los maestros, busca disciplinar a los normalistas disidentes en función de la ortodoxia educativa uniformadora, pretende someter a los maestros en un régimen de excepción. Introduce al temor como factor central en las relaciones laborales. Con esta reforma se genera un régimen de exclusión respecto del Artículo 123, violentándose su esencia, las Condiciones del Reglamento de la SEP, y las recomendaciones y orientaciones de organismos internacionales como la OIT y la de Derechos Humanos. La reforma es, en realidad, una contrarreforma. Es un retroceso respecto de las conquistas laborales de muchas generaciones. Hará que la seguridad laboral de los maestros dependa de las autoridades administrativas quienes, cuando lo consideren “pertinente”, aplicarán sanciones al maestro. En este sentido, es una reforma contraproducente pues cualquiera, incluso en la empresa privada, sabe que el temor obstaculiza la productividad. Particular preocupación genera la política del gobierno en torno a la educación normal. La reforma curricular a las escuelas normales, igual que la toda la reforma, surgió al margen de las comunidades normalistas y con contenidos y dirección ajenos a una verdadera formación de maestros de educación básica. En los hechos, la SEP trata de convertir a la formación docente en una profesión eufemísticamente llamada libre o liberal y no una profesión de estado. En ese contexto es que se entiende la pretensión de desaparecer a las escuelas normales a las que se acusa de no preparar bien a los maestros, sin considerar la asfixia presupuestal y sus consecuencias negativas en su infraestructura, mantenimiento y en la insuficiente planta docente. La reforma impuesta por es centralista rompe con el pacto federal y deja a las autoridades locales como meros gestores sin soberanía alguna. Ha prevalecido la razón del control político. Es una reforma de pésima calidad que dice buscar la calidad. En contra del más elemental principio de administración moderna, responsable, la reforma no partió de un diagnóstico elaborado por quienes están facultados para la realización de esta trascendental y compleja función —la educación— ni por especialistas en la materia; diagnóstico indispensable para sentar las bases que permitirían mejorar el sistema educativo. Este vacío se llenó con las opiniones y d ictados de organismos empresariales (como Mexicanos Primero) e internacionales, como la OCDE. Ausentes la indispensable motivación y justificación suficientes, la reforma nada dice sobre la situación educativa del país, el pavoroso rezago educativo que afecta a más de la tercer parte de la población, ni de la inequidad educativa. Más de dos quintas 211