REFLEJO | Page 40

CREACION LITERARIA

REBECA

Mis vecinos hablaban de ella, una mujer espectacular, no había tenido la oportunidad de conocerla pero ya me tenía impresionado. Yo teníen dieciseis años. Mis padres trabajaban todo el día, y por las tardes, al regresar de la secundaria, me tocaba cuidar de mi hermanita de cinco años. Un día, al llegar de la escuela vi un camión estacionado en frente del edificio, era un camion de mudanzas y enseguida apareció ella. Un cuerpazo, la estatura perfecta, el cabello rojo como cereza, liso, brillante, hasta parecía comercial de televisión, para mí, la mujer más linda que habia visto.

Me quedé pasamado y con cara de idiota creo, porque enseguida me dijo:

* ¡Oye,! ¿Quieres ayudarme o te vas a quedar ahí mirando?

Inmediatamente reaccioné, traía una caja con muchos disfraces; peluche, bufandas con plumas y antifaces. Bolsas llenas de zapatos con un tacon realmente enorme. Pensé que tal vez se dedicaba a venderlos. Me pidió que la ayudara a bajar algunas cosas más, una televisión, un ropero y algunas mesas que supongo eran parte de la sala.

Cuando llegamos al tercer piso, justo en el departamento 301 me dijo que dejara las cosas en el suelo y ella las acomodaría, me dio las gracias, se acercó para darme un

beso en la mejilla y se metió al departamento.

Sábado por la mañana, apenas ayer había conocido a la mujer más hermosa del mundo pero no me había dado su nombre y la verdad moría de ganas por saberlo. Durante el transcurso del día vi llegar a varios carros a distinta hora, se estacionaban enfrente del edificio y después de dos horas o un poco más se iban. Cada vez que me la encontraba obtenía una linda sonrisa de su parte que me volvía loco pero me daba mucha pena hablarle.

Una tarde, después de hacer la tarea y dejar a mi hermanita viendo la televisión, con toda la intención de ver a la vecina me salí a jugar con mi balón al patio. Tenía mucha curiosidad por saber de ella, volverla a ver y para eso tenía que darle un pequeño empujón al destino.ara ver si podia ver algo, pero nada. Lo más que alcanzaba a ver era a ella en shorts paseandose por el departamento, haciendo el quehacer, o bailando. Cualquiera que fuera la ocasión, para mi era un espectáculo pero siempre terminaba en el baño.

Todas las tardes llegaba algún hombre diferente a visitarla, y yo subía corriendo a la azotea para ver si podia ver algo, pero nada.. Lo más que alcanzaba a ver era a ella en shorts paseandose por el departamento, haciendo el quehacer, o bailando

Por: Jeanin F. Maciá Sánchez