RECUERDOS: Huellas Impresas en el Alma 002. Mayo. 2013 | Page 94

casa, que aunque no es un palacio, es muy cómoda y agradable, además, hemos pasado días felices aquí. Yo adoraba a mis hijos, Sebastián y Joel que era el mayor, mi vida entera giraba a su alrededor, todo lo que me pedían era sagrado para mí, su ropa, sus juguetes, cuando se hicieron mayores su estudio, todo lo que concernía a su formación era indispensable, para mí fue un gran motivo de orgullo y alegría verlos graduarse del colegio, ambos fueron muy independientes desde pequeños, ya en la adolescencia tuvieron sus problemas de diferente índole, pero batallaron con ellos y demostraron que eran capaces de seguir adelante ante las adversidades, aún recuerdo mucho cuando eran pequeños, Sebastián siempre me preguntaba que quería yo que el fuera: -Papi, ¿Qué quieres tu que yo sea cuando me haga grandote como tú? -Hijo, yo deseo que seas un hombre de bien, que hagas lo que te guste pero con amor, que te dediques con tiempo y esmero a tu trabajo, pero lo más importante es que seas un hombre honesto, humilde y digno -Papi, ¿Qué ser un hombre de bien y que eso de honesto, humilde y digno? -Hijo, ser un hombre de bien es hacer las cosas bien hechas y correctas, es darle lo justo al que se lo merece y ayudar a otros sin esperar nada a cambio, ser honesto es decir la verdad siempre, es decir las cosas claras y como son, ser humilde es no mostrar más de lo que se tiene sin tenerlo, por ejemplo, yo te compro un carro y tú vas y le dices a tus amigos que tienes uno más grande que ese, eso es mostrar más de lo que uno tiene y digno, es saberse poner en el lugar que a cada uno le corresponde, por ejemplo tu estas en el lugar de hijo y yo en el de padre, y tú no te debes poner en el lugar de padre y ponerme a mí en el de hijo, ¿me entiendes? -Si papi, pero no me has dicho que quieres que yo sea 93