RECUERDOS: Huellas Impresas en el Alma 002. Mayo. 2013 | Page 91
me sentía desorientada, perdida, sabía que lo quería, porque así era, amaba a mis
hijos, me dedicaba en cuerpo y alma a ellos, pero me faltaba algo que no
entendía, algo que extrañaba, me hacía falta encontrarme de nuevo conmigo
misma.
A raíz de que no entendía a veces mis vacíos y mis emociones, reaccionaba de
manera lejana o reacia en ocasiones ante mi marido y con frecuencia ignoraba o
trataba mal a alguno de mis hijos sin quererlo, lo hacía en arranques de
emociones, como perdida en el intento de entender lo que quería, lo que sentía,
mi vida se llenó de vacío, hacia las cosas porque estaba obligada a responder por
ellas, mis hijos crecieron, mi relación día a día se iba deteriorando más, al punto
de que mis hijos cuando se hicieron adultos y se fueron de la casa, yo decidí
buscarme de nuevo, pero entonces, ya habían pasado casi treinta años desde que
me había perdido a mí misma, empecé con grupos de autoayuda, luego con el
psicólogo y finalmente con el terapeuta familiar, con quien llegamos a la
determinación de que mi divorcio era lo más sano para mi relación de pareja y
conmigo misma.
Mi divorcio no fue tan difícil en cuanto a la decisión que tomamos, ya que Ángel
y yo nos habíamos distanciado tanto que nos sentíamos un par de extraños. Luego
de eso, empecé a trabajar, descubrí que en mi aún quedaba energía, ideas y
disposición para crear, para explorar otra parte del mundo, otra parte de mí, volví
a tomar el cauce de mi proyecto de vida y me empecé a desempeñar como
maestra, el primer día de clase