RECUERDOS: Huellas Impresas en el Alma 002. Mayo. 2013 | Page 90
-Vale, vale, los que tú y Ángel deseen tener, pero que sea pronto, quiero ver esta
casa llena de chiquillos corriendo por los pasillos y dando alaridos de alegría y
jugando aquí
-De acuerdo papá tenemos un trato, pero solo entre tú y yo, ¿vale?
-Vale, vamos a la mesa antes que el resto vengan a chismosear de que
hablábamos
Me guiño un ojo y fue a sentarse de nuevo a la mesa con los demás que nos
esperaban ansiosos, solo nos deseó felicidad y prosperidad, que Dios nos
bendijera y nos dio su bendición para que nos pudiéramos casar. –Hoy recuerdo
ese día como si hubiera sido ayer, toda la felicidad y la emoción que sentía
porque me casaría con el hombre que amaba y me hacía sentir amada y
correspondida- Luego de que papá nos dio su bendición todos nos felicitaron en
abrazos y sonrisas, los siguientes meses fueron de preparación para la gran boda,
me casé a los veinticinco años, realmente fue maravilloso, a los dos años de
habernos casado nació nuestro primer hijo Julio, fue todo alegría y emociones,
porque cada risa era un premio para mí y cada llanto era un reto a superar como
nueva madre que me estrenaba. A los dos años siguientes tuve a mis hijas Perla y
Patricia, quienes también fueron gemelas como mis hermanos, hasta entonces
todo era felicidad porque estábamos aprendiendo a ser padres, pareja y habíamos
logrado lo que los dos deseábamos, tener una familia.
Sin embargo, Ángel empezó a tener problemas en el trabajo y su forma de
solucionarlo fue dejarse sumir en el alcohol, mis hijos muy pequeños aun,
tuvieron que ver a su padre borracho y agresivo, afortunadamente nunca me llegó
a pegar porque yo siempre me defendía cuando lo intentaba, llegó al punto en que
casi ocasiona un accidente a nuestro hijo Julio, fue en ese momento cuando se
enfocó de nuevo e intentó recuperar a su familia y el sentido de su vida. Pero, yo
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