RECUERDOS: Huellas Impresas en el Alma 002. Mayo. 2013 | Page 85
Así pasaron los días y mi amistad con Ángel crecía más, aunque con una
característica muy particular, al mismo tiempo que crecía la fuerza de nuestra
comunicación y se tejían nuestros lazos con firmeza estaba naciendo una
ferviente atracción emocional que hacia evidente el interés del uno por el otro.
Con el tiempo, nos hicimos novios, pasábamos los fines de semana juntos,
realmente fue divertido jugar a enamorarnos a la vez que nos íbamos conociendo
y nuestros sentimientos iban creciendo.
-Anda, es poco lo que me has contado acerca de tu familia, solo que tus padres
murieron y que no conoces a tus tíos, ¿tuviste más hermanos?
-No, en realidad lo que sé es que soy hijo único, en algún momento me contaron
que mi padre tenía un hijo con otra mujer, pero me enfurecí mucho y nunca quise
preguntar al respecto
-Umm entonces ¿creciste solo?
-Sí, mi padre murió cuando yo tenía siete años y mi madre adquirió una rara
enfermedad que le impedía hacer cualquier cosa, así que yo tuve que hacerme
cargo de ella desde niño, cuando cumplí doce su cuerpo no lo resistió más y yo
quedé solo, desde entonces empecé a trabajar y a auto-sostenerme, a la edad de
quince años conocí a don Luis, el me impulso para que estudiara la primaria y el
bachiller, como ya estaba tan grande me pusieron en acelerado, al principio fue
muy difícil, pero con su apoyo, sus regaños y sus consejos logré salir adelante,
desde entonces él se convirtió en mi familia, aunque nunca he vivido bajo su
techo, porque arrendo un cuartito, ha sido como un padre para mí.
-¿Quieres mucho a don Luis verdad?
-Sí, le debo mucho, a mis padres les debo mi vida, pero a él, a don Luis, le debo
el que yo pueda estar hoy aquí, de no haber estudiado, hubiera sido casi imposible
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