RECUERDOS: Huellas Impresas en el Alma 002. Mayo. 2013 | Page 59

-No, no lo es, ¡estamos embarazados! -¿Estamos embarazados? ¡Tú estás embarazada!, lo siento Luciana, pero yo en este momento no sé qué pensar, ni siquiera sé si quiero ser padre, además no estoy para ponerme a jugar a las muñecas teniendo tanto trabajo por delante, perdóname, pero creo que es algo que yo debo pensar -¿Pensar? ¿Y mientras tú piensas yo que hago? Manuel el tiempo pasa y bebé crece, no es a ti al que va adornar con una barriga, es a mí y tu mientras tanto, te lavas las manos y dices que tienes que pensar, esto es el colmo –le dije de un grito- Colgué el teléfono del coraje, luego sonó varias veces más y no lo quise coger, sabía que solo me haría sentir más mal y más confundida. Entonces entro una duda en mi cabeza y se quedó flotando como colgante sobre mí, ¿Cómo es eso de que soy yo la que está embarazada? ¿Será que se va a desentender de lo que pase conmigo?, rompí en llanto de la pura angustia que me entro, no sabía qué hacer, no sabía que pensar, estaba angustiada y me sentía sola, desprotegida y abandonada. Mi madre se me acerco, me paso una taza de té y me consoló diciéndome que era normal la confusión que sentía, que aún era muy joven, que esto era algo totalmente nuevo y diferente a lo que había planeado vivir, me abrazo, me sostuvo un buen rato ahí, cuando de pronto, de golpe que se abre la puerta, ¡ay santa clara!, era mi papá, que para colmo hoy venia gruñón, al verme llorando arrugo la frente y se subió refunfuñando quien sabe cuántas cosas, al rato bajo con cara de papá ofendido y me pregunto porque lloraba -no supe que decir y miré a mi madre, con gesto de auxilio- 58