RECUERDOS: Huellas Impresas en el Alma 002. Mayo. 2013 | Page 48

-Sí, quiero que me digas: “Adiós para siempre, Emperatriz”, te juro que no volverás a saber nada de mí, te aseguro, que si no fuera por mi propio bien, no te lo pediría. -Y tú con eso ¿Qué vas a conseguir?, ¿Crees que me vas a conmover y te voy a decir: “no te vayas, quédate en mi vida”? -No, no pretendo que digas eso, yo solo pretendo conseguir la paz y la tranquilidad que me negaste el día que desapareciste sin decir Adiós, el vacío y la incertidumbre en la que quedé, no creo que te alcances a imaginar el dolor y el desastre que ha causado en mi vida. -De acuerdo, pero que conste, que lo único que quiero es que no vuelvas a aparecer en mi vida, “Adiós para siempre Emperatriz” -“Adiós para siempre Santiago” Y me abrazó de una manera muy tierna y cariñosa, que jamás había sentido un abrazo de ese modo, me miró a los ojos y me dijo “Gracias por todo”, soltó mis manos y echó a andar sin volver la mirada atrás. -En ese momento me sentí vacío, me sentí impotente, me sentí con miedo y sentí que era yo quien había perdido un tesoro, así fuera solo como amiga, sentí rencor y dolor, por no haberla buscado antes y haberle explicado lo que me había sucedido, de esa manera quizá hubiera evitado hacer una herida tan grande en su corazón y ahora en el mío. -Amigo, tú mismo la olvidaste porque decidiste hacer tu vida de otro modo, donde el pasado no se cruzara de nuevo en tu camino. 47