QUE BONITO ES MANZANILLO NUMERO 25 | Page 20

ENCUENTROS….

Solo sonreír y “el cliente tiene la razón”

Por Diana Ardiles

Las nueve de la noche y de urgencia ir a comprar los alimentos del desayuno, para el día siguiente; llegamos a conocida tienda de servicios, fila larga ante las carnes frías, atendiendo tres señoras con gorras de diferentes marcas de productos, se multiplican detrás del mostrador; resalta una de ellas, ya pasados los cincuenta, arreglada, amable y sonriente. Mientras ella se mueve rápidamente atendiendo a varios clientes a la vez, los no atendidos miran relojes y los sacuden, mueven los pies de arriba abajo o se quedan mirando a la protagonista de la atención, que corta pesa y envuelve e invita pedacitos de las carnes frías a ver cual escogen, lógicamente la mayoría se va por el menor precio y los que quieren pintar raya dicen escoger los más caros. Llamaremos Elena a la protagonista de esta situación real, siento deshumanizarla si no lo hago; de pronto ya los ánimos se van caldeando, tal vez es el hambre de los que fueron sin cenar, cansancio para los que trabajaron efectivamente por ganarse el pan con el sudor de su frente, (me permito una sonrisa). Elena dice a un señor con unos kilos de más con bigotes tipo Salvador Dalí y una mirada que mata …“mire, también tenemos este jamón tipo tal de la marca tal, le doy para que lo pruebe” .. Razones hay muchas para la actitud de respuesta del señor, pero no puedo dejar de considerar entre ellas: prepotencia, falta de respeto y porque no? perfil de misógino con fantasía de poderoso….Con voz alta, delante de los consumidores de carnes frías asistentes al teatro , “ya le dije de la que quiero y esa me la da” se produjo un silencio departamental dentro de la bulliciosa tienda que pregonaba ofertas.. Elena sonrió muy propia, dijo está bien, seguía sonriendo mientras cortaba la marca solicitada, sonreía mientras pesaba y envolvía y seguía sonriendo cuando dijo mirándole a los ojos con una sonrisa autentica al cliente.. ”Alguna otra cosita le damos”? Decidí esperarme al final para no presionar aun más a Elena, no sé porque imaginaba que necesitaba escuchar el comentario de una persona amiga para mitigar su vergüenza o impotencia ante esas expresiones. Finalmente ya cuando me toco el turno, la felicite, le dije que la admiraba por su comportamiento tan equilibrado y la capacidad de transformar algo ofensivo en una amabilidad ejemplar y por todas las situaciones que seguro habría de pasar, esperaba que me digiera como lógicamente es el comportamiento de nosotros, la mayoría de humanos, “si pues este jijo o este tal por cual, que se habrá creído”; pero no Elena volvió a sonreír y me dijo. “Así tengo que hacerlo señora”, “yo no trabajo para este tienda si no para el producto que tiene el logo en mi cachucha, cada una de nosotras de aquí así lo trabajamos, si algún cliente se queja de nuestra atención, los de la tienda preguntan ¿qué dice en su logo? Eso reportan a los patrones del producto y san se acabo, el despido es inmediato. Y fíjese yo tengo pasaditos los cincuenta, cree Ud. que me contratarían en otro lugar habiendo tanta competencia? Tengo en casa a mi madre enferma con demencia senil, y a un hijo enfermo de 20 años que no se puede valer por sí mismo, y que su medicación es de por vida…dijo después de un suspiro profundo… ”¿Que seria de ellos si me despiden?, tengo un enorme pendiente que si de pronto me muriera, ¿cómo quedarían ellos?, Por todas esas razones y pues porque finalmente no pasa nada, es que yo sigo trabajando y sonriendo con el lema -

El cliente tiene siempre la razón- ”.

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