En días recientes y con la intención de utilizar el tema de los salarios mínimos como material de propaganda política rumbo al proceso electoral federal de 2015, el dirigente del PAN, Gustavo Madero, propuso su revisión en todo el país mediante la realización de una consulta popular el día de las elecciones federales, para lo que se tendría que incluir en la boleta electoral la pregunta correspondiente.
Casi de manera simultánea, pero con el objetivo aparente de fortalecer el poder adquisitivo de los ciudadanos del Distrito Federal, el Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, organizó el Foro Internacional Salarios mínimos, empleo, desigualdad y crecimiento económico. En la inauguración del evento, dijo que es necesario “construir una política pública de salario mínimo bien pensada, estructurada y con toda responsabilidad, en beneficio de quienes más lo necesitan en todo el país”.
En su participación, el subsecretario del Trabajo Federal, Rafael Avante, recomendó ser prudentes al analizar el salario mínimo y no confundir el incremento de ingresos con el verdadero poder adquisitivo que estos pueden tener.
“Hemos tenido experiencias de que cuando no tomamos en cuenta las variables económicas y simplemente suponemos que generar más pesos significa que eso alcanza para más, pero si afectamos las variables económicas y producimos efectos inflacionarios es evidente que el valor real de esos pesos se ve seriamente deteriorado y en ocasiones terminamos afectando el poder adquisitivo que queríamos mejorar”.
La secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, en su intervención expresó que “México es el único país en la región en donde el salario mínimo es inferior al umbral de la pobreza per cápita, representa solo un 0.66 por ciento, es decir, trabajadores que tienen un salario mínimo están muy por debajo de este umbral, mientras que aquellos que tienen dos salarios mínimos tienen una remuneración solo mínimamente superior al umbral de la pobreza extrema, lo que contrasta con países como Costa Rica, donde el salario triplica el ingreso equivalente al umbral de la pobreza”.
Es interesante, en la coyuntura de cambio en el modelo de desarrollo generado por las reformas estructurales sustentadas en los cambios constitucionales y las leyes reglamentarias, que el tema del salario mínimo no haya aparecido entre las reformas estructurales emprendidas.
Ese rubro es central en el proceso productivo de los países que desean ser competitivos en el marco de la globalización y, por tanto, para el fortalecimiento de la economía y el fortalecimiento del mercado interno y el bienestar de las familias, propósito básico del Estado.
Los salarios mínimos en México no se han caracterizado por ser ingresos que benefician al trabajador y den cumplimiento a lo establecido en la legislación vigente. Conviene recordar que desde la década de los años cuarenta, su utilidad, además de referente como unidad de medida y remuneración para el trabajador, tuvo y sigue teniendo, una aplicación política y económica para garantizar la llegada y estancia prolongada de los capitales externos.
Enviado por: Roberto Andrade Jiménez
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El futuro del salario mínimo