PULGARCITA PULGARCITA | Seite 28

28 con el número de los cadáveres exhibidos; vuestros relatos con los crímenes relatados puesto que para vosotros una buena noticia no constituye una noticia. Desde hace algunos cien años esos muertos de todo tipo ya llegan a centenares de millones. A esas pertenencias nombradas por medio de virtualidades abstractas, cuya gloria sangrienta cantan los libros de historia, a esos falsos dioses comedores de víctimas infinitas, yo prefiero nuestro virtual inmanente que, como Europa, no exige la muerte de nadie. No queremos coagular más nuestras asambleas con sangre. Lo virtual al menos evita este carnal. No vamos a construir un colectivo más sobre la masacre de otro y el suyo propio, este es nuestro porvenir de vida frente a vuestra historia y a vuestras políticas de muerte. Así hablaba Pulgarcita, viva. Elogio de las terminales, de los aeropuertos Escuchad también, dice ella, cómo zumban las muchedumbres suaves que pasan. Siguiendo a la presa, los frutos, las variaciones del clima, Homo sapiens no cesa de desplazarse, devenido Homo viator desde hace tiempos, hasta la fecha bastante reciente en que el planeta ya no le ofrece tierras desconocidas. Luego del perfeccionamiento de diez tipos de motores, los viajes se multiplicaron al punto que la percepción del hábitat se transformó. Un país como Francia se vuelve pronto una metrópolis que el TGV recorre como un metro, que las autopistas atraviesan como calles. Desde 2006, las compañías aéreas habían transportado ya un tercio de la humanidad. Por los aeropuertos y terminales pasan tales masas que se parecen a transitorios moteles. Calculando el tiempo de sus desplazamientos a partir de su casa, ¿sabe Pulgarcita en qué ciudad habita y trabaja, a qué comunidad pertenece? Ella vive en las afueras de una capital, a una distancia del centro y del aeropuerto en tiempo equivalentes a diez transportes más allá de las fronteras; reside pues en una conurbación que se extiende por fuera de su ciudad y de su nación. Pregunta: ¿dónde habita ella? Reducido y expandido a la vez, ese lugar le plantea una cuestión política, puesto que la palabra política se refiere a la ciudad. ¿De qué ciudad puede llamarse ciudadana? ¡Otra pertenencia fluctuante! ¿Quién, venido de donde, la representará a ella que se interroga sobre el lugar de su habitación? ¿Dónde? En la escuela, en el hospital en compañía de personas de toda proveniencia; en el trabajo, en camino con extranjeros; en reunión con traductores; pasando por su calle en donde se escuchan muchas lenguas, se codea sin cesar con muchos mestizajes humanos que reproducen maravillosamente las mezclas de culturas y de saberes que ha encontrado a lo largo de su formación. Pues las transformaciones descritas conciernen también la densidad demográfica de los países del mundo en que Occidente se retrae ante la alta marea de África y de Asia. Las mezclas humanas corren como ríos a los que se les da nombre propio, pero cuyas aguas mezclan las de tributarios por decenas. Pulgarcita habita una tapicería composite , adoquina su espacio con una taracea contrastante. Su vista se maravilla con este caleidoscopio, sus oídos zumban de un caos confuso de voces y de sentidos que anuncian otras demoliciones.  Echar por tierra la presunción de incompetencia Utilizando la vieja presunción de incompetencia, grandes máquinas públicas y privadas, burocracias, mass-media, publicidad, tecnocracia, empresas, política, universidades, administraciones, a veces incluso la ciencia…, imponen su potencia gigante dirigiéndose a supuestos imbéciles, llamados gran público, menospreciados por las  < http://es.wikipedia.org/wiki/Composite , Paláu>