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¿Cómo transformar el espacio del campus, que imita el del campo atrincherado del
ejército romano, los dos cuadriculados por vías normales y distribuidos en cohortes o
jardines yuxtapuestos?
Respuestas: escuchando el ruido de fondo salido de la demanda, del mundo y de
las poblaciones, siguiendo los movimientos nuevos de los cuerpos, tratando de
explicitar el porvenir que implican las nuevas tecnologías. Una vez más ¿cómo?
Disparidad contra clasificación
Dicho de otra manera, ¡oh paradoja! ¿cómo dibujar movimientos brownianos? Se los
puede al menos favorecer por la serendipidad de Boucicaut.
Fundador del “Bon Marché”, clasificó primero las mercancías para vender,
según anaqueles y secciones en hileras. Cada paquete bien tranquilo en su sede,
clasificado, ordenado, como alumnos en la fila o como legionarios romanos en sus
campo atrincherado. El término “clase” significa, en su origen, ese ejército en filas
ordenado. Ahora bien, como por primera vez su gran almacén (tan universal por el a la
Felicidad de las damas como la universidad por el placer de aprender) agrupaba todo lo
que una chalana podía soñar: alimentación, vestidos, cosméticos, el éxito no se hizo
esperar y Boucicaut hizo fortuna. La novela que Émile Zola consagró a este inventor
cuenta su fracaso, los días en que las cifras de negocio llegando al tope, permanecen
mucho tiempo constantes.
Una mañana, apresado por una intuición súbita, trastrueca esa clasificación
razonable, hace de las avenidas del almacén un laberinto y de sus estantes un caos.
Venida a comprar puerros para el caldo y teniendo que atravesar, por ese azar
vigorosamente programado, el departamento de sedas y bordados, la dama abuela de
Pulgarcita termina por comprar adornos además de las legumbres… Entonces las
ventas rompen los límites.
El disparate tiene virtudes que la razón no conoce. Práctico y rápido, el orden
sin embargo puede aprisionar; favorece el movimiento, pero a la larga lo congela.
Indispensable para la acción, la check-list puede esterilizar el descubrimiento. Por el
contrario, el aire penetra en el desorden como en un aparato que tiene juego. Ahora
bien, el juego provoca la invención. Entre el cuello y la cabeza cortada apareció el
mismo juego.
Sigamos a Pulgarcita en sus juegos, escuchemos la serendipia de Boucicaut ,
que todos los almacenes practican después de eso; echemos por tierra la clasificación de
las ciencias, coloquemos el departamento de física al lado de la filosofía, la lingüística
en frente de las matemáticas, la química con la ecología . Cortemos incluso por el
detalle, tajemos esos contenidos menudos, para que tal investigador, ante su puerta,
encuentre a otro, venido de un cielo ajeno y que habla otra lengua. Viajaría lejos sin
molestarse. Al castrum racional del ejército romano, acuartelado en per pendiculares y
separado en cohortes cuadradas, le sucedería entonces un mosaico de piezas diversas,
una especie de kaleidoscopio, el arte de la marquetería, un zaperoco.
< Una serendipia es un descubrimiento o un hallazgo afortunado e inesperado que se produce cuando
se está buscando otra cosa distinta. También puede referirse a la habilidad de un sujeto para reconocer
que ha hecho un descubrimiento importante aunque no tenga relación con lo que busca. En términos más
generales se puede denominar así también a la casualidad, coincidencia o accidente, wikipedia, Paláu >