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V
Envío
Frente a estas mutaciones, sin duda conviene inventar inimaginables novedades, por
fuera de los marcos anticuados que formatean aún nuestras conductas, nuestros media,
nuestros proyectos ahogados en la sociedad del espectáculo. Veo a nuestras
instituciones lucir con un brillo que se parece al de esas constelaciones de las que los
astrofísicos nos enseñaron antaño que estaban ya muertas desde hacia mucho tiempo.
¿Por qué no han aparecido estas novedades? Mucho me temo que acuso de ello
a los filósofos (entre los que me incluyo), gentes que tienen por vocación anticipar el
saber y las prácticas por venir, y que me parece que han fallado en su tarea.
Comprometidos en la política del día a día, no vieron venir lo contemporáneo.
En efecto, si yo hubiera tenido que bosquejar el retrato de los adultos (de los que
hago parte) hubiera sido menos embellecedor.
Me gustaría tener dieciocho años, la edad de Pulgarcita y de Pulgarcito, puesto
que todo está por rehacerse, puesto que todo hay que inventarlo.
Deseo que la vida me deje suficiente tiempo como para trabajar en ello aún, en
compañía de estos pequeños a los que he consagrado mi vida, porque los he amado
siempre respetuosamente.