Psicología, Deporte y Actividad Física. Investigaciones Aplicadas | Page 191

palabras, a cuáles de los mismos el deportista dirigía mayor o menor atención, estos últimos posiblemente grabados en su modelo interno de forma semiautomatizada o totalmente automática, sin participación activa de la conciencia. Este aspecto poseía una interesante connotación, pues si su contenido era correcto, no existía dificultad alguna, pero si era equivocado, ello alargaba innecesariamente el proceso de corrección de errores, en aras de la consecución de un mejor desempeño en la práctica, según el criterio de los propios entrenadores. (7) A) Para el análisis del componente lógico – verbal del modelo interno de la acción se llegó a la conclusión de que se requería, no solo precisar qué conoce el deportista de los elementos que comprenden las diferentes fases del movimiento, expresado verbalmente, sino también constatar la existencia o no de palabras en lenguaje interior (automandatos) que se evocan durante la acción, su adecuación o inadecuación, atendiendo a sus indicadores básicos, las cuales forma parte de la representación motora, y que hasta el momento eran motivo de estudio por separado, vinculado a la esfera volitiva. (14) B) También se reflexionó en la importancia de que el proceso de diagnóstico del modelo interno de la acción comprendiera – utilizando instrumentos extras - los contenidos que poseen grabados los deportistas en la memoria sobre la dirección y amplitud de los movimientos, los elementos más importantes dentro de la estructura técnica y la relación causa – efecto de sus principales gestos motores parciales, aspectos vinculados a los parámetros básicos de la acción, los cuales, cuando no aparecen claramente grabados, son causa de errores de ejecución. (9), (10), (12), (14), (15) C) Otro de los aspectos que fue motivo de análisis por los especialistas de Psicología del Deporte y los entrenadores involucrados en el proyecto se relacionaba con la concepción del deportista sobre la secuencia de todos los elementos parciales por fases y la simultaneidad de estos, pues esta información no era común obtenerla del DOEV y permitiría analizar, en su interrelación más amplia, la comprensión que posee el deportista sobre la dinámica interna del movimiento técnico que se estudia. El test de tarjetas, utilizado desde hace más de 30 años en Cuba y en el extranjero para acceder a la secuencia subjetiva de los elementos de la acción (en qué orden consecutivo se encuentran grabados cada uno de ellos en el plano mental), constituía un recurso del diagnóstico conocido. En la Escuela Superior de Deportes de Colonia, R. F. A. (Sporthochschule Köhn) Schack, T. (1998) desarrolló a partir del mismo un software, donde el deportista debía determinar a qué fase pertenecía cada elemento de una técnica dada mostrado en un monitor en forma de foto el momento del gesto motor específico – y así mismo ordenarlos consecutivamente, lo cual era procesado y evaluado computarizadamente. (18) Estos procedimientos eran los únicos a los cuales se había tenido acceso hasta ese momento. Desde el año 1995 Sainz de la Torre, N. concibió modificar el tradicional test de tarjetas, de cumplimiento manual, incorporándole el aspecto de simultaneidad de los elementos por fases, ante la sencilla reflexión de que son numerosos los gestos parciales de 183