Esta historia narra la experiencia de un viaje inexplicable donde los sueños se cumplen pero no de la forma que se espera; esta historia tiene un toque de arte y cultura acompañado de accion, suspenso, aventura, misterio, valentía y un poco de romance como en toda buena historia. La nuestra empieza con una niña hermosa y cariñosa llena de sueños y esperanzas, llamada María Lucía Pérez de León.
Todo empezó en su quinto cumpleaños, rodeada de todos sus familiares, amigos, conocidos y por supuesto no podrían faltar los amigos del amigo del primo del tío de los vecinos. En ese día tan especial a Lucía por su quinto aniversario, sus queridos abuelos que tenían una gran afición a conocer lugares nuevos, hasta las partes más recónditas del mundo, le regalaron un asombroso libro titulado “Las diez mejores y más bellos lugares del mundo” ya que ellos querían compartir ese amor con su adorada y querida nieta. Este libro contenía historias sobre cada uno de los lugares, así como descripciones detalladas de cada uno de los lugares, experiencias personales de las personas que los visitaron, los mejores hoteles, fotos, etc.
Para Lucía el libro era fantástico al igual que todo lo que contenía inclusive los largos textos, lo cual era algo extraño ya que que la mayoría de los niños de cinco años los encuentran aburridos, pero de todos los fantásticos contenidos el que más le llamó la atención fue los museos de arte.
Al llegar la noche ya cuando la gran reunión que le organizaron sus padres había terminado ,esperó a que cada uno de los invitados se fuera, comió una última rebanada de su delicioso pastel de tres leches bañado de chocolate blanco decorado con claveles rojos de azúcar que eran sus favoritos. Al terminar de comer su rebanada de pastel tuvo que ayudar a sus padres a recoger toda la basura que quedaba como platos, tenedores, cucharas, restos de comida y todo lo que te puedas imaginar que queda al terminar una fiesta de una pequeña niña de cinco años, como Lucía.