Proyecto Revista Digital | Page 50

Fin de un arabesco

Se observa una bailarina can cabello castaño con un bello vestuario de color amarillo, un tutú de plato que sólo deja ver la punta de su pie en el arabesco en el que está.

Detrás de ella, al fondo del escenario se muestran muchas otras bailarinas con diferentes vestuarios de colores azul, amarillo, morado y blanco. Todas en diferentes posiciones, viéndose las unas a las otras.

La bailarina principal, que en esta obra es la que está terminando su arabesco, está sosteniendo en su mano derecha un ramo de flores de color rojo envueltas en un papel de color morado y arriba de este uno de color blanco alrededor de las flores.

El escenario se ve obscuro y la forma en que lo pintó el autor hace parecer que un reflector está apuntando directamente hacia la bailarina principal mientras que otro reflector está apuntando a las bailarinas secundarias que están justo debajo de él en el fondo el escenario, dejando el centro de éste sin luz y como consecuencia oscuro.

La técnica el pastel, a lo que se vio compelido en gran medida por una enfermedad ocular que, en sus últimos años, hizo de él un hombre casi ciego, representó para Degas una mayor libertad en cuanto a la captación de la instantaneidad de lo fugitivo. por lo que se refiere al color, consiguió con el transcurso del tiempo unas inusitadas gamas que derivaron en violentas armonías liberadas de toda restricción. Bajo la luz artificial, roja y verde, de los focos del escenario, el cuerpo de sus bailarinas adquiere inesperadas tonalidades que, a veces, dan a sus rostros apariencias casi fantasmales. (Stotland, 2008:361)

En esta obra en especial la bailarina refleja felicidad en su cara y gran alegría con la posición en la que está y también con los colores alegres de su vestuario.

En el fondo las demás bailarinas están platicando entre sí y algunas parándose en puntas por lo que yo creo están en media escena y sólo están actuando que hablan y conviven unas con otras.