Se paró se quedó mirando fijamente a una esquina donde había un pequeño bulto, se acercó y vió a su hamster, pero se llevó una gran sorpresa, el hamster tenía un precioso anillo de oro en la boca, ¡ Su hamster era el ladrón!, en ese momento le llevó el anillo al simpático anciano, que le acompañó hasta su casa con el hamster.
monstruos peligros que acechaban para dañarlos, y otras veces pensaban que veían animales infernales, que en realidad solo eran espejismos de su imaginación. Ya a punto de amanecer, y que los primeros rayos de luz despejaran las penumbras y el miedo, decidieron volver a la casa para c omprobar si el hámster había dejado alguna pista tras su desaparición. Sobre una mesa antigua vieron el resplandor de un objeto dorado.
Se paró se quedó mirando fijamente a una esquina donde había un pequeño bulto, se acercó y vió a su hamster, pero se llevó una gran sorpresa, el hamster tenía un precioso anillo de oro en la boca, ¡ Su hamster era el ladrón!, en ese momento le llevó el anillo al simpático anciano, que le acompañó hasta su casa con el hamster.