Decisiones como negociar un alquiler desde el primer día, prever tiempos sin ingresos o entender que el crecimiento no es inmediato.
Porque emprender también es sostener la incertidumbre, pero hacerlo con criterio.
Más allá de su faceta profesional, Yasmina ha vivido el emprendimiento en paralelo a su vida personal. Madre orgullosa de dos hijos maravillosos, inició su camino empresarial cuando ellos eran aún pequeños, en un sector tradicionalmente masculinizado y sin experiencia previa en hostelería.
Un contexto que no solo implicaba retos profesionales, sino también emocionales.
“El sentimiento de culpa existe. Pero hay que trabajarlo. No estamos haciendo nada malo, estamos construyendo”, afirma.
Su historia cuenta con decisiones muy complejas, como una separación, al inicio de su etapa como empresaria.
Decisiones que se toman como impulso. Porque si algo define a Yasmina es su capacidad de actuar, incluso cuando el entorno no acompaña.
Con la perspectiva que dan los años, el verdadero impacto no solo está en lo que construimos, sino en lo que dejamos en quienes nos rodean.