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Si hemos visto gancheros sobre troncos por la Calle Mayor , o un duendecillo repartiendo estopa ; si nos hemos reído con una copla hecha al uso , que ha recogido algún sucedido de ese año ; si nos han emocionado las campanas volteadas a la entrada de la procesión ; si hemos visto los caminos que nos unen , llenos de mil colores , con más de doscientas personas alegres que comparten ; si nos hemos sentido vivos en torneos de ping-pong ; si hemos escuchado un poema de labios de un sabio , de esos sabios que sólo pare esta tierra bendita y sagrada ; si hemos vuelto a ver el brillo en unos ojos festoneados de arrugas … Eso , precisamente , nos ha devuelto a la vida . Ha resucitado no sólo una tradición , sino que ha retornado una parte de lo que enterramos con esos ataúdes . Somos responsables de pasar una herencia . De transmitir un testigo . Como garantes de esa herencia , tenemos el deber de acrecentarla ( y , al hacerlo , enriquecerla con lo que estimemos oportuno ). Es una responsabilidad a la que no podemos dar la espalda , o seremos culpables de cada porción de conocimiento , valores y experiencias que se pierdan . Cuando uno recibe una herencia , no puede venderla , gastársela para vivirla , como hizo el hijo de la parábola ( el que acabó comiendo con los cerdos ). Ha de trabajar para mejorarla , embellecerla , transmitirla . Y eso , no otra cosa , es lo que se pretende hacer desde la Asociación Cultural , desde la Parroquia de San Miguel , desde la Comisión de Fiestas , desde el Club Deportivo de Caza y desde nuestras propias iniciativas particulares . Y hemos defendido esta tierra sagrada , que nos lo ha dado todo , frente a la avidez de los fondos de inversión , frente al número de rentabilidad mondo y lirondo , que no entiende nada de sangres , sudores y esfuerzos . De modo que , no sólo tenemos derecho a crear tradición , sino que poseemos el deber de hacerlo . Como catalizador de una sociedad que debe perdurar y mantenerse en el tiempo , aun a costa de ir contra la corriente general establecida . Que nuestra botarga haya bailado en Bemposta ( Portugal ) no es importante . Lo importante es que lo vuelva a hacer el año que viene en Villaseca , y el siguiente , con nuevas generaciones que cojan este testigo . Testigo que no ha de ser una carga , sino que les ha de permitir sentirse ligados a esta bendita tierra de Villaseca ; que les ha de hacer palpitar de nuevo con algo ancestral ; les ha de hacer sentir , quién sabe si por primera vez en su vida , ligados a sus bisabuelos . Este testigo que tenemos en nuestras manos y que iremos pasando a medida que ellos se vayan dando cuenta , les dejará el corazón risueño , les hará sentir la alegría de un niño . La misma alegría de un niño que veo en Lorenzo , de Viñuelas , cuando me miro en sus ojos