tan hermoso cachorro , pero no le convenció que éste se dirigiera hacia el comedero , probara su pienso , y le gustara tanto que se pusiera a comer … eso no estaba en los planes . Así que se dirigió a él con su habitual parsimonia y , cuando estuvo cerca ( esperando que su sola presencia fuese suficiente para disuadirle ), recibió un tremendo zarpazo en el pecho y el gatito comenzó a morderla y a arañarla sin ninguna piedad . Como la perrita era muy muy buena , aguantó el dolor y no quiso morderle . Un mordisco de una podenca a un gatito tan pequeño podía resultar mortal . Le habría bastado con morderle la columna y menear la cabeza de lado a lado como acostumbran los perros cuando hacen presa para dejarlo seco en el sitio . Y ella no quería eso … Así que se retiró tratando de no enfadar más al gatito , y éste se sació del pienso de la perra y se fue , saltando a la tapia . La perra pasó el día muy triste , lamiéndose la herida allá donde llegaba la lengua , y preguntándose por qué el gatito había sido tan desconsiderado . Le había levantado la piel y escocía mucho , pero seguía firme en su propósito de entablar amistad con él . Si ese gatito creía que era una perra normal , estaba muy equivocado e , igual que ella había cambiado , él podría cambiar para acabar llevándose como buenos vecinos . Al día siguiente , fue mucho peor , porque el gatito entró directamente a despachar a la perra , levantándole toda la piel del pecho . La perrita no se defendió : quería ser amiga del gatito . El gato , tras morder y arañar a la perra salvajemente , se sació de pienso y se fue por donde había venido . El dueño descubrió el pastel y comprobó que la podenca tenía toda la herida infectada . La piel hecha un colgajo desde la garganta hasta el arranque de las patas delanteras . Muy intrigado por el motivo de tan grave despellejamiento , fue con ella al veterinario , desinfectaron la zona y le puso una pomada y un antibiótico en inyección , con un tratamiento que duró más de quince días ( y no fue precisamente barato ). En esos días el dueño inició una investigación , comprobando que el cachorro de gatito entraba en el recinto de la perrera a comer y beber todas las mañanas y todas las tardes , y ya ni se molestaba en atacar a la perra , que estaba hecha un ovillo al fondo de la caseta . Al tercer día incluso le pareció adecuado echarse una siestecita encima de la boca del dispensador del pienso , cosa que tomó por costumbre enseguida , siendo su lugar de solaz , estableciendo propiedad de éste e impidiendo que la perrita comiera , tan acobardada estaba en el fondo de la caseta . Ni siquiera salía ya a tomar baños de sol , pensando en la pronta llegada del cachorrito por la mañana . Evaluó el dueño las acciones a tomar , viendo que la perrita buenista no quería defenderse ni luchar por su propia comida . Estaba claro que , si la perrita no moría de la infección , la situación no podía seguir del mismo modo … algo había que hacer . Capturar al gatito y liberarlo en otro sitio era tarea inútil , porque volvería , sin duda , a tan agradable refugio . No había tampoco ningún vecino que quisiera acogerlo fuera del pueblo , en sus otras residencias . Así que el dueño de la perrita , una buena tarde , con el calor del estío y aprovechando la siesta diaria del minino en el comedero , entró sigilosamente en la perrera y , de un golpe seco , rompió la nuca del tierno gatito . La podenca observó la acción con tanta inmovilidad e indiferencia como esperaba todas las mañanas a los rayos del sol . Ese día comió . MORALEJA : Cuando los gatos siguen siendo gatos y los perros renuncian a ser perros , hay problemas . MORALINA : Cuando alguien renuncia a su naturaleza ( pensando que va a ser muy bueno si lo hace o , quizás , avergonzado de sus responsabilidades y características propias ), introduce un desequilibrio en el sistema . Alguien ocupa el lugar que él deja libre , pero no siempre lo hace como el buenista cree que lo va a hacer , porque la otra parte sigue con su naturaleza intacta . Eso produce situaciones insostenibles que obligan a actuar a quien observa el desequilibrio y decide adoptar la responsabilidad que no debería haberle tocado asumir en condiciones normales . Generalmente de un modo drástico y dramático . El buenismo jamás es el camino para la convivencia . El respeto a las naturalezas de cada uno mantiene un equilibrio que es el verdadero garante de la convivencia y la paz .
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