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l sábado 26 de octubre un autobús de la empresa Marín nos llevó a Toledo.
La visita me hacía mucha ilusión, iba a volver a ver una ciudad mágica, llena de
historia y de leyendas. Nos íbamos a alojar en el Castillo de San Servando (que no está
mal, pero nada mal).
A media mañana empezamos la visita con nuestro guía Ricardo y nuestros pinganillos.
El puente de Alcántara, la Plaza de Zocodover, sinagogas, San Juan de los Reyes, El
Greco con su “Entierro del señor de Orgaz”…
Comimos, tiempo libre y por la tarde continuamos nuestra visita para descubrir Toledo
iluminado y sus pasadizos.
Después de cenar y muy cansados, nos fuimos a nuestro castillo, que no está nada
mal.
El domingo, después de desayunar, algunos fuimos a misa, oficiada en rito mozárabe,
a la Catedral, recorrimos el claustro y el museo con su gran custodia de Arfe.
Continuamos nuestra visita en el Alcázar y también visitamos el Museo del Greco con
su magnífica colección de cuadros (Apostolado, Las lágrimas de San Pedro, Vista y
plano de Toledo…)
Después de comer y ya todos juntos, seguimos recorriendo Toledo con nuestro pinga-
nillo, que no ha estado nada mal para seguir la información de nuestro guía, volvimos
a la Catedral, admiramos de nuevo su Coro, el Transparente, sus bóvedas, vidrieras...
esta vez, además, con las explicaciones de Ricardo.
A la caída de la tarde nos vino a recoger nuestro autobús y Toledo nos despidió con
una gran puesta de sol recortada tras el Alcázar.
Ya de vuelta los 58 comentamos lo bien que nos lo habíamos pasado, el buen ambien-
te, la puntualidad a pesar del grupo tan variado que éramos... niños, jóvenes, adultos
y tercera edad.
Nos sentíamos los 58 en familia, pero no estaba nada pero que nada mal, estaba bien
pero que muy bien.
Y todo esto ha sido posible gracias a la Asociación Cultural, pero sobre todo gracias a
Lucía y a César ya que sin ellos no habría sido posible.
Gracias, gracias y gracias y a esperar a la siguiente, que por cierto ¿dónde será?
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