el Chiringuito de Juan Carlos para prepararnos para la noche. Mientras los más reza-
gados terminan de cenar comenzó el grupo “Los Calambres” que cuenta con Víctor
el de la Isabel al teclado, todo son canciones marchosas y el cantante se baja del
escenario para cantarnos alguna canción. Llega el momento del Bingo a media no-
che, la línea se va para Uceda, pero el Bingo se queda en Villaseca y va para Miguel
Carmona. Tras el bingo los más mayores empiezan a abandonar y finalmente la noche
acaba con la Disco Móvil en la que tan solo aguantan los mas valientes que todavía
les quedan fuerzas.
La mañana del sábado da un poco de tregua y comienza a las 11:00 con los Hincha-
bles, aunque el equipo de limpieza compuesto por unos cuantos vecinos comienza
su labor un poco antes. Este año contamos con Hinchables para niños y mayores, y
quienes nos atrevimos a montarnos en el de adultos pasamos un muy buen rato. La
Charanga a su vez amenizaba la calurosa mañana y el vermut con pasodobles y de-
más temas populares.
A primera hora de la tarde se dio el tradicional encierro infantil por las calles sin nin-
guna cogida. Seguidamente tuvo lugar el espectáculo de “El Capitán Maravilla” un
espectáculo humorístico que sacó unas cuantas carcajadas a todo su público. Por la
noche, la plaza llena de vecinos y amigos de pueblos cercanos pudo disfrutar de la
Orquesta “Babylon Rock” compuesta por un gran elenco de músicos y cantantes. En
el descanso del grupo se realizó otro de nuestros tradicionales bingos en el que línea y
bingo se fue para el Cubillo. La noche acabó de nuevo con la gente joven que resistió
hasta el final de la Disco Móvil “Dj Tomy”.
Por último, el domingo comenzó con el encierro del panadero con los últimos super-
vivientes de la noche. De nuevo, el equipo de limpieza realizó un trabajo impecable
de recogida de toda la suciedad generada durante la noche en su mayoría vasos y
botellas para la posterior procesión. Los vecinos nos vestimos con nuestras mejores ga-
las para acudir a la misa, que tuvo lugar a las 12:30, y a la procesión. Para terminar las
fiestas, una gran cantidad de vecinos comimos juntos la tradicional paella. Algo tristes
y cansados por el fin de fiestas tocó desmontar el escenario y banderines para volver
a la normalidad de Villaseca.
Pero con el pensamiento muy claro de que ya quedan menos para las fiestas del año
que viene.
¡Viva Villaseca! y ¡Viva San Miguel!
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