PREGÓN DE LAS FIESTAS EN HONOR A SAN MIGUEL ARCÁNGEL 2013.
SALUDO INICIAL. AUTORIDADES.
Autoridades de Villaseca, alcalde, jueza de paz, demás vecinos de Villaseca, charanga Los Maniseros, familiares, vecinos de otros pueblos:
A todos, muy buenas noches.
Estoy muy feliz de dar el pregón de estas fiestas de San Miguel Arcángel
de 2013.
Para mí supone un honor dar el pregón en mi pueblo, como para cualquier vecino que le pidan hacerlo en el suyo. Dar un pregón es un favor que te hacen,
una consideración distinguida que tienen con uno, y una responsabilidad ante la cual
os reconozco que me he puesto nervioso. Por todo ello, muchas gracias.
En los saludos, los más avispados os habréis dado cuenta de que he puesto a las Autoridades de Villaseca por delante del señor Alcalde. Y algunos os preguntaréis quienes
serán esas autoridades.
Para mí, las autoridades de este pueblo, son sus mayores. Rosa, Emiliana, Lola, Pedrín,
Joaquín, Dolores, Anita…Y no sigo no sea que alguien se cabree por meterle en el grupo de los mayores.
Como os dije hace dos años, los mayores son la referencia en cualquier familia, pueblo
o comunidad. Sin ellos, no estaríamos aquí, y Villaseca no sería la misma. Por ellos, va mi
primer saludo en este pregón, y por habernos enseñado tanto, les coloco en el primer
lugar de todos, con permiso del resto.
QUÉ ES EL PUEBLO PARA MÍ.
San Miguel Arcángel era fiesta de la cosecha, era la acción de gracias por haber llegado al final de la temporada consiguiendo que el grano (mucho o poco, o más bien
siempre poco) estuviera ya a buen recaudo. Era una breve pausa con la siega en el
recuerdo (más bien en los riñones) y la simienza en la cabeza, a la espera de que el
tiempo acompañe (casi como estamos ahora, rezándole para que no nos fastidie).
Ahora la fiesta ha perdido un poco ese sentido, aunque os voy a demostrar que para
mí sigue siendo la fiesta de la cosecha. En cualquier caso, creo que es una buena ocasión para darle gracias al Arcángel por cómo estamos.
Os voy a decir por lo que le voy a dar las gracias hoy, no para mí solo, sino en público.
Yo le doy las gracias al Arcángel San Miguel en primer lugar, por haber tenido unas
raíces a las que sentirme unido. La gente muchas veces no da ninguna importancia a
las raíces que posee (todo el mundo tiene unas raíces, nadie es un desarraigado desde
pequeño). Incluso hay algunos (cada día más) que reniegan de sus raíces, y niegan ser
lo que un día realmente fueron y venir de donde vinieron. Se avergüenzan de ello. He
visto gente negar y renegar que sus padres o abuelos labraron la tierra, que las manos
de sus ancestros se quebraron bajo mil mangos, que doblaron el espinazo ante soles
abrasadores y se quemaron la cara con el frío hielo del invierno. He visto gente que
niega todo eso porque ahora no está bien visto. Parece que todo el mundo tiene que
venir de buena cepa, que las penalidades no las han pasado en su familia, que en su
casa ataban los perros con longaniza.
Pues yo, hoy, delante de todos, le doy las gracias al Arcángel San Miguel por haber
salido de la humildad de mis ancestros, la mitad de ellos ligados a este pueblo. Porque
me siento orgulloso. Orgulloso del sacrificio de mis bisabuelos y abuelos, de las muchas
penalidades que tuvieron que pasar, no para tener más (como ahora está de mo-
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