Las actividades agrícolas y ganaderas pampenas proveen diversas materias primas para algunas de las agroindustias más importantes del país.
Las provincias pampeanas concentran el 80% de los cultivos de soja y girasol del país. En general, los productores agrícolas venden su producción a empesas aceiteras, a los acopiadores o a los exportadores. Sólo algunas grandes empresas agroindustriales intervienen en las etapas primaria y secundaria y terciaria de la producción.
Las empresas aceiteras utilizan distintas tecnologías y maquinarias para obtener el aceite. A partir de esos procedimientos, además, se obtienen harinas y residuos (que se utilizan para alimentar ganados). Estas empresas se ubican en zonas de producción cercana a los puertos y desde allí exportan hacia otros países. Esto sucede, por ejemplo, con los puertos que se ubican en el río Paraná, como el de Rosario, o como en el sur de la provincia de Buenos Aires, con los puertos de Quequén y Bahía Blanca.
La producción de aceites se destina en parte al mercado interno, es decir, a tráves de negocios y supermercados, y una parte importante al mercado externo, es decir, se exporta.
Esta actividad agroindustial, y lo mismo ocurre con otras, requiere una importante red de caminos e infraestructuras que permitan transportar, acopiar, industrializar y comercializar tanto materias primas como los producctores elaborados.
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