Boletín cofrade
Primer Tramo
Las vestiduras son blancas. Históricamente se comenzó celebrando solamente la Vigilia
Pascual y de ahí se pasa en el S. IV a celebrar el Triduo Pascual, y como consecuencia,
la Semana Santa completa. Como normas litúrgicas hay que tener en cuenta que durante
el Triduo pascual no se tocan campanas (suena la popular matraca), el Altar permanece
despojado sin Cruz ni mantel desde la terminación de la Misa en la Cena del Señor del
Jueves Santo y sin flores o muy escasas y el Sagrario permanece abierto y vacío. No
suena la música y el coro, si interviene, lo hace “a capella”.
El Viernes Santo y el Sábado según la oportunidad se guarda el sagrado ayuno de la
Pascua que no tiene ya carácter penitencial.
En la Vigila Pascual, por el contrario, todo debe rezumar alegría: se deben poner
flores, alfombras, y a partir del Gloria suenan las campanas y los instrumentos musi-
cales. Debe contrastar claramente la austeridad cuaresmal con la alegría de la Resu-
rrección. Desde el final de la Misa vespertina del Jueves Santo hasta la medianoche
se considera reserva solemne.
El Viernes Santo se da el culto habitual a la reserva eucarística y tras los Oficios se
debe retirar la reserva de la veneración de los fieles y colocarla en un lugar privado.
También se hace genuflexión a la Cruz desde los Oficios del Viernes Santo hasta la
Vigilia pascual. Desde estas líneas invitamos a todos los católicos a participar en los
actos litúrgicos de la Semana Santa, cada uno en su parroquia respectiva, capilla o
en la catedral, donde alcanzan un esplendor litúrgico incomparable. Ningún cristiano
debe perder la ocasión de participar en los actos litúrgicos de esos días pues no hay
mejor manera de celebrar el Misterio de nuestra salvación.
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