Presentado el Informe Anual 2016 sobre racismo en el estado español | Página 78
POLÍTICA MIGRATORIA DE LA UNIÓN EUROPEA
Política migratoria de la Unión Europea
Erase una vez un derecho llamado asilo
A la hora de abordar este capítulo, Europa vive acontecimientos que probablemente dejen desfasado cualquier análisis que se quiera realizar sobre la política
migratoria de la Unión Europea. Efectivamente, al escribir estas líneas los gobiernos europeos deben gestionar una llegada masiva de personas refugiadas
procedentes en su mayoría de Siria, Afganistán y Eritrea en unas dimensiones
no conocidas hasta ahora.
En un intento de ordenar estos acontecimientos, vamos a comenzar por analizar la gestión de la llegada de personas refugiadas por parte de la Unión Europea desde la perspectiva de la externalización del derecho de asilo.
En julio de 2013, el gobierno australiano firmaba un acuerdo con Papua Nueva Guinea por el cual quienes se dirijan a Australia a solicitar asilo serán reenviadas a un centro ubicado en la isla de Manus en Papua. Este acuerdo, que se
suma al que ya firmara con Naru implica una política de asilo que, a pesar de ser
contestada desde ACNUR, ha sido declarada constitucional por la Corte Suprema de Australia en junio de 2014.
Esa externalización del derecho de asilo comienza en septiembre de 2001,
cuando Australia denegó el acceso a sus costas al «Tampa», un barco de bandera noruega, con el único fin de evitar el examen de las solicitudes de asilo de las
460 personas que se encontraban a bordo. La solución consistió en el establecimiento de una autodeclarada zona de migración australiana que incluía más de
3.500 islas, más allá de la cual las personas interceptadas sólo podrían presentar
solicitudes de asilo fuera de las fronteras australianas. El periodista Paul Collier
en su libro «Éxodo: inmigrantes, emigrantes y países» describe la situación creada
por el «Tampa» como un dilema moral para el gobierno australiano: si auxiliaba
al barco las personas refugiadas conseguían su objetivo, dejar que el barco se
hundiera era difícilmente justificable; finalmente opta por una solución intermedia. Un dilema moral plantea una situación posible de suceder en la realidad
cotidiana pero que resulta ser conflictiva desde el punto de vista moral.
La firma, el pasado 18 de marzo, por parte de la Unión Europea de un acuerdo
con Turquía para externalizar el derecho de asilo a ese país tras considerarlo
«tercer país seguro» entra en esta categoría de dilemas, sin dejar por ello de ser
falsos dilemas morales. Porque una mínima moral kantiana debería obligar a los
responsables gubernamentales a discutir cómo salvar vidas en primer lugar y
cómo hacer efectivo el ejercicio de un derecho (el asilo) a continuación. A nadie
le sorprende a estas alturas comprobar que nada de esto se va a hacer. Lo sorprendente es ver que los 28 se han puesto de acuerdo en una medida de este
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