Presentado el Informe Anual 2016 sobre racismo en el estado español | Seite 58

EL MAPA DE LA DISCRIMINACIÓN nacionalidad georgiana y un conductor de la empresa Alsa en este caso. El joven pidió ayuda al conductor para sacar el billete, quien en un principio accedió a ayudarle, pero al ver que no lo conseguía abandonó al joven diciéndole: «si te pudiese ayudar, no te ayudaría». El joven insistió, pero el conductor alterado, le propinó un puñetazo y varias patadas. Un testigo intervino separándolos y recomendando al joven permanecer callado a la espera de la llegada de la Policía. Por su parte, la empresa Alsa afirma que los hechos sucedieron al revés y que fue el joven quien agredió al conductor16. Del mismo modo, en Hernani, dos guardas de seguridad de Renfe agredieron a un tolosarra de origen argelino, a quien presuntamente obligaron a bajarse en Hernani tras tener una discusión y le golpearon y amenazaron con una navaja pequeña mientras le decían que no era más que «un islamista asesino». En este caso, la víctima pidió ayuda a testigos que habían podido ver la agresión a través de SOS Racismo, asociación que además convocó una concentración para denunciar la supuesta agresión17. Incidentes en comercios. Las agresiones en centros comerciales por parte de vigilantes y personal de seguridad a clientes por motivos racistas y xenófobos se han reflejado cada vez más en los medios de comunicación. En el marco del Estado se ha registrado un incidente ocurrido en el Corte Inglés de Madrid en 2009. Kiala Manta fue detenido tras intentar robar productos de perfumería, con un valor de aproximadamente 150 euros. Fue detenido por los vigilantes, quienes lo insultaron y le pegaron una brutal paliza que casi lo dejó inconsciente. Manta denunció que tuvo un juicio injusto donde la jueza no quiso escucharle, ya que el único testimonio que se tuvo en cuenta fue el del guardia que se lesionó la mano cuando le pegó. Dos años de prisión y una indemnización de 4.500 euros para el vigilante que le golpeó es lo que pedía la acusación. Su abogado recurrió la sentencia dos veces y la Audiencia Provincial de Madrid rebajó la pena a seis meses de cárcel. Después de casi seis años, no ha perdido la esperanza de poder seguir en libertad y tiene que esperar a que el fiscal se pronuncie. La presunta víctima reivindicó que la justicia en España no es igual para todas las personas18. En el ámbito autonómico, se encontró otro caso en el que estaban implicados vigilantes de un centro comercial. Es el caso de un joven mauritano (Cheikh Ould Sid Mohamed), quien fue reducido y golpeado en repetidas ocasiones por exigir su derecho a ser atendido en un centro comercial de Gasteiz. A consecuencia de la paliza fue trasladado en ambulancia. El hombre iba acompañado de su hija, quien tuvo que ser asis