Presentado el Informe Anual 2016 sobre racismo en el estado español | Page 316

ABUSOS POLICIALES
Aseguraron que con insultos y amenazas de violencia y deportación, la policía los obligó a entregar su dinero y teléfonos móviles. Dos de ellos afirmaron que la policía los roció con un pulverizador de pimienta en los ojos.
Otros seis migrantes y solicitantes de asilo dijeron que habían sufrido violencia física e insultos en incidentes separados a manos de agentes de la policía en el sur y este de Serbia y en Belgrado. Aseguraron que la policía los abofeteó o golpeó mientras tomaban sus huellas digitales y cuando se estaban registrando para solicitar asilo.
Grecia. Lesbos. También en las islas griegas la policía se enfrentó con familias solicitantes de asilo. El caos y el desorden en la acogida de las personas refugiadas por parte de las autoridades provocaron situaciones de tensión que los cuerpos de seguridad resolvieron con gases lacrimógenos
En septiembre, unos 200 refugiados que intentaban subir a bordo de un barco protagonizaron altercados con la Policía y los guardacostas en la isla griega de Lesbos. La policía empleó gases lacrimógenos para dispersar a los inmigrantes, según un reportero de la cadena griega ANT1 en el lugar de los hechos.
Sobre el trato que han recibido las personas refugiadas en los diferentes países por los que intentan transitar se han publicado numerosas noticias e informes. De hecho, la opinión pública ha recibido puntualmente imágenes, algo que también puede haber servido para tensionar las sociedades entre personas favorables a la acogida, la solidaridad y a favor del respeto a los derechos humanos, y quienes, movidos por la ideología o dejándose llevar por la manipulación que ejercen los falsos rumores, se muestran reacios, cuando no radicalmente contrarios a su presencia. Esto último facilita que las autoridades y los cuerpos de seguridad violen en ocasiones normas internacionales que actúan sobre los Derechos Humanos y no les genere un coste político. Al revés.
Hungría, Röszke. Hungría, uno de los regímenes que más se ha destacado por su rechazo a las personas solicitantes de asilo, fue foco de noticias alarmantes. Un ejemplo de ello fue el trato recibido por las personas del campo de refugiados Röszke. En dicho campo, los abusos policiales y los de la autoridad son parte de una misma política.
En septiembre, una activista austríaca filmó un vídeo clandestino sobre las condiciones « inhumanas » del campo de refugiados húngaro de Röszke, en el que los inmigrantes son tratados como « animales ». En las imágenes se observa cómo los policías húngaros, algunos con cascos antidisturbios y mascarillas sanitarias, arrojan bocadillos a varias decenas de personas de forma aleatoria, con mujeres y niños observando la situación mientras una multitud de hombres lucha por alcanzar la comida. Los reunidos hacen gestos con las manos para atraer la atención de los policías y así conseguir que les lancen un bocadillo.
« No podía creer lo que veía », explicó a Efe la activista Spritzendorfer. « Tras un segundo te das cuenta de que lo que ves son personas, mujeres, familias con
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