Presentado el Informe Anual 2016 sobre racismo en el estado español | Page 268
ANTIGITANISMO: UN RACISMO DE TERCERA IMPORTANCIA
epistemicidio no estuviera presente con anterioridad y que la voluntad de
disciplinamiento, persecución y opresión material desapareciera a partir de dicho momento. Todo lo contrario. Las últimas leyes destinadas a legitimar la
persecución de las comunidades gitanas se abolieron en 1978. Pero tal
esquematización -ciertamente reduccionista- puede ayudarnos a comprender,
aunque sea someramente, algunas de las dinámicas a partir de las que ha operado la dimensión colonial del poder moderno en lo que respecta a la
subalternización de la diferencia gitana en el estado español.
El presente. La invisibilización del antigitanismo.
Lamentablemente, el hilo rojo que conecta el surgimiento del antigitanismo/
romafobia en todo el continente y la actual situación de sufrimiento que soportan decenas de miles de gitanos/as a causa del racismo, goza de una extraordinaria salud. Salvo determinadas declaraciones puntuales, Suecia y su Libro Blanco es el mayor ejemplo, no ha habido reparaciones simbólicas, políticas ni económicas para el Pueblo Rrom en Europa. Una y otra vez han sido olvidados en
lo que respecta a los reconocimientos materiales por los efectos del Holocausto
perpetrado durante la Segunda Guerra Mundial, a pesar de que los criterios
raciales que desembocaron en el Porrajmos/Samudaripen -palabras en romanó
para designar el Holocausto Gitano- fueron absolutamente los mismos que los
empleados con la población judía. Ninguno de los sucesivos gobiernos en el
estado español, Francia, Italia, Grecia, Suiza, Inglaterra, Portugal, Rumanía,
Bulgaria, entre tantas otras naciones europeas han reconocido la persecución
histórica a la que han sometido al Pueblo Rrom. No solo no han sido capaces de
articular una política de acción afirmativa para comenzar a regular el tremendo
desequilibrio histórico que la opresión sistemática contra los gitanos/as ha impuesto en sus vidas, sino que, en la actualidad, el antigitanismo institucional se
encuentra en pleno apogeo. Especialmente desde al año 2008, la situación de
los romaníes en Europa es alarmante. Pero dicho recrudecimiento no representa
sino la cúspide actual de la antigua y larga tradición del racismo antigitano occidental. En palabras de los activistas de Amnistía Internacional, «Los Estados
europeos no están reduciendo la discriminación, la intimidación y la violencia
contra los gitanos y, en algunos casos, incluso las alimentan». Linchamientos y
persecución policial en Italia, expulsiones en masa en Francia; asesinatos en
Rumanía y Bulgaria, esterilizaciones forzosas en Eslovaquia y República Checa;
violación de los Derechos Humanos en Rusia; falsas acusaciones de rapto de
menores en Grecia e Irlanda; discriminación laboral y escolar en Alemania; creación de ficheros policiales exclusivamente gitanos en Suecia; construcción de
muros antigitanos en Portugal; discriminación social, policial, guetificación y
segregación escolar en el estado español. La realidad del antigitanismo explotará en la cara de Europa.
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