PUEBLO GITANO
parte del Consejo Estatal, contra la creencia de que todas las personas de esta etnia son trapaceras, como se lee en el diccionario.
« Todavía arrastramos el estigma de ser la minoría más rechazada y peor valorada de Europa. Y son muchos los que contribuyen a mantener y reforzar la imagen social negativa del colectivo », subrayó la Fundación en un comunicado. Entre ellos, señaló a la RAE. « Sabemos que la Academia tiene sus reglas, pero esta vez podría dar la vuelta a su actuación y contribuir a que se deje de utilizar », demandó la responsable de incidencia haciendo honor a su cargo. « El lenguaje no es inocente », zanjó.
En este sentido, la fundación también tiró dardos contra programas de televisión como Los Gipsy Kings o Palabra de gitano « que reproducen imágenes estereotipadas y caricaturescas, para nada asociadas a la realidad de la mayoría de las familias gitanas ». Destacó asimismo la situación de vulnerabilidad del colectivo que se ha visto duramente golpeado por la crisis y los recortes, una amenaza para los avances que se venían haciendo para la inclusión del colectivo, sobre todo en lo que se refiere a la adecuada integración de los menores en el sistema educativo.
Sobre la histórica discriminación sufrida por la población gitana, Vasile Ionescu, escritor y uno de los fundadores del movimiento político gitano, en una entrevista concedida a un periódico, en febrero de 2015, aseveró que « la exclusión europea de los gitanos es histórica e histérica ». Recordó que « la ideología de la pureza racial ya existía entre los conquistadores españoles ».
Para Vasile, la historia de la población gitana en Europa es una historia de racismo y segregación, igual que la de la población afroamericana. Una reminiscencia de la esclavitud o de un estatuto inferior, tipo raza-casta. Las comunidades en Europa se han construido en base a relaciones de parentesco, lengua, propiedad, y sobre el irreconciliable conflicto extranjero-autóctono, centro-periferia, comunidad-gueto, etc. En Rumanía, conforme a la ley de la esclavitud, hasta 1856 no se permitió que la población gitana fuera enterrada en los cementerios de la población rumana, cosa que sigue pasando hoy en Francia, donde se negó el entierro a un bebé gitano el pasado mes de diciembre. La solución para cambiar esta realidad es atacar por ambas partes esta « frontera », el odio patológico y tácito, y crear un « contrato social » honesto que mejore los problemas identitarios bipolares.
También queda por aclarar quién es la población gitana para la ciudadanía europea. ¿ Salvajes inadaptables? ¿ Un pueblo sometido al ostracismo? ¿ Una nación europea? ¿ Un grupo vulnerable? Tras 500 años de rechazo en Europa, se impone una solución … aceptable.
Vasile, entiende que libertad significa que uno mismo se libera, no que otros te liberan. Y que para transformar las políticas hace falta un movimiento social gitano que lleve al cambio. En su relato, afirmó no haber visto ninguna protesta de los gitanos ante el Consejo de Europa en Bruselas. Ni a gitanos ni a blancos manifestarse en contra del racismo. Sostuvo, por un lado, que no existe una
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