Presentado el Informe Anual 2016 sobre racismo en el estado español | Page 230
LA DOBLE DISCRIMINACIÓN
de apoyo psicosocial y la carencia de intérpretes femeninas que puedan facilitar
las conversaciones con las supervivientes de violencia sexual en árabe, persa y
otros idiomas. Sin un entorno seguro, la mayoría de las mujeres ni habla de sus
experiencias ni mucho menos denuncia: por miedo, para evitar la estigmatización
y para no tener que detener su camino. Esta falta de medios supone el incumplimiento de diversas normas internacionales como la Convención Internacional
sobre la Eliminación de todas las formas de discriminación contra la Mujer.
Para Viviana Waisssman, presidenta de Women’s Link, organización feminista experta en violencia de género que ha documentado abundantemente la
violencia sexual sufrida por las migrantes subsaharianas en su periplo a Europa,
el hecho de la violencia sexual masiva es universal y «es clave cuánto se tarde
en que la información salga». Para la doctora en Antropología Social y feminista Marisa Ruiz Trejo, «En los procesos de desplazamiento, las mujeres despojadas se ven expuestas a distintas violencias tanto por parte de los pobladores de
los lugares de destino como por los propios compañeros de grupo que, a su vez,
han vivido situaciones de violencia». Se combinan diversas formas de «tráfico
de mujeres» que en el caso de violencia sexual por parte de los propios refugiados se puede interpretar como «estrategia para ganar poder dentro del grupo»
y si se trata de violadores de los países de recepción puede ser «un arma para
humillar y desmoralizar a los varones y al grupo social ‘enemigo’».
Amnistía Internacional, ACNUR y otras organizaciones piden que se habiliten rutas legales y seguras que eviten la acción de traficantes y mafias dedicadas
a la trata. También se insiste en la necesidad de contar con profesionales y medios para abordar la violencia sexual en todas sus dimensiones. En general, se
exige que se establezcan los medios para un pasaje seguro y que se facilite el
reasentamiento. Para Waissman es fundamental que desde el principio haya «identificación de la situación, acceso a protección, tratamiento post-violación, acceso a salud y derechos reproductivos -nunca podemos hablar de violencia sexual
y violaciones sin pensar en las consecuencias para las mujeres: embarazos no
deseados o mujeres embarazadas que necesitan servicios de salud- e,
importantísimo: que estos crímenes no queden impunes». (Diagonal 23/02/2016).
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