Presentado el Informe Anual 2016 sobre racismo en el estado español | Page 198

La ilegalidad y la indecencia del « Se alquila piso; absténganse inmigrantes »
Efectivamente la discriminación se ceba contra quienes poseen diferente color de piel, diferente credo religioso, diferente identidad cultural o diferente pertenencia étnica, porque en definitiva nuestro sistema les considera personas de rango inferior. La discriminación ignora el principio fundamental de que todas las personas somos diferentes pero somos iguales en dignidad y derechos.
El resultado es que la discriminación sigue siendo en la actualidad una de las más grandes y aberrantes lacras de nuestro sistema social. Éste, hasta la fecha, sigue sin avanzar lo suficiente en su labor de reconocimiento y apoyo institucional a las víctimas de discriminación. Sigue sin avanzar lo suficiente en su labor de eliminación de los espacios de impunidad para esos actos discriminatorios y delitos. Sigue, en resumidas cuentas, sin acabar de resolver la asignatura de prevención, abordaje y reparación de víctimas en los casos de discriminación que siguen ocurriendo.
Más aún, en pleno siglo XXI, discriminar es todavía un acto deleznable que, tipificado como delito o no, puede llegar a salir « gratis » en el sentido de que pueda llegar a no suponer ninguna penalización a quien discrimina.
Esta gratuidad es intolerable; máxime en un momento político e histórico como el actual, en el que la ciudadanía y representantes políticos de diferentes siglas han expresado su deseo de que la ciudad y pueblos de Araba sean « municipios-refugio ».
Porque el espíritu solidario de Vitoria-Gasteiz se ha movilizado masivamente ante el recrudecimiento del conflicto de Siria. Y las instituciones y sociedad civil han hecho pública la reivindicación de que la capital alavesa sea tierra de acogida para las personas refugiadas( y no sólo las procedentes de la crisis humanitaria que afecta a la población siria, eritrea, iraquí; sino también la procedente de los otros muchos conflictos olvidados y hoy activos en otras partes del mundo).
La pregunta fundamental que nos hacemos desde CEAR-Euskadi y desde SOS Racismo Gipuzkoa es si, a medida que las personas refugiadas sigan llegando, nuestra sociedad sabrá estar a la altura para acogerles en un marco de igualdad de trato y no discriminación. No vaya a ser que defendamos los derechos humanos universales( que incluyen el derecho a la dignidad, a la salud, a la vivienda, al honor …) de estas personas mientras estén lejos, y no sepamos cómo defenderlos, protegerlos y garantizarlos cuando ya estén aquí.
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