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Informe Anual 2016 sobre el racismo en el estado español
Tanto es así que, en un momento dado de este curso pasado, desde nuestra
organización y junto a SOS Racismo Gipuzkoa, decidimos indagar en los límites jurídicos a ese derecho a no querer alquilar viviendas a personas extranjeras.
La oportunidad para ello fue el desarrollo de un proyecto de la federación estatal de SOS Racismo encaminado a medir la discriminación de la población inmigrante en el acceso a la vivienda de alquiler. Para ello, se realizó un testing
telefónico en los meses de abril a mayo de 2015 a través de llamadas a una lista
de inmobiliarias previamente escogidas de forma aleatoria. Se realizaron 462
llamadas a agencias inmobiliarias de ocho Comunidades Autónomas: Andalucía, Aragón, Asturias, Catalunya, Galicia, Madrid, Navarra y País Vasco. Por
otro lado, se realizó un testing de tipo presencial el mes de junio de 2015. Se
realizaron 40 visitas a 20 inmobiliarias ubicadas en Barcelona, Donostia/San
Sebastián, Vitoria/Gasteiz y Madrid.
Tanto en el testing telefónico como en el presencial es clara la diferencia de
pisos ofertados a las personas de uno y otro colectivo. En el testing telefónico,
de las personas a las que se les negó que existiesen pisos para ofrecerles, el
69,8% eran demandantes de origen extranjero, frente a un 30,2% de personas
autóctonas. En el presencial, de las personas a las que se les negó que existiesen
pisos para ofrecerles, el 86,7% eran demandantes de origen extranjero (el 42,9%
de origen subsahariano, el 28,6% del Magreb y el 14,3% de origen latino). Se
han podido constatar asimismo diferencias en el trato y en los requisitos exigidos: nóminas, aval, contrato, etc.
El resultado de nuestra prueba realizada en Gasteiz fue como sigue.
«Lo sentimos. En esta inmobiliaria no tenemos pisos
para inmigrantes.»
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Para la investigación, empezamos por reunir un grupo de cinco personas colaboradoras, cada una de un origen diferente (dos mujeres, colombiana y vasca, y
tres hombres de Benín, de Marruecos y de Argelia). Estas personas tuvieron que
aprenderse un guion común, a representar y teatralizar en el interior de las inmobiliarias. Según ese guion, las cinco personas, de edades parecidas, tenían
nóminas de cuantías similares, contratos de trabajo de tipo y duración similares,
y requisitos de vivienda solicitada también similares. La única diferencia entre
las cinco personas era su origen.
Los días acordados para la prueba, se planificó que las cinco personas irían
entrando en cada inmobiliaria sucesivamente, sin coincidir dentro de los establecimientos, pero siempre a una hora aproximada. Tras todas las visitas, recopilamos los datos y las grabaciones. Nuestra grabadora registró que a la chica
autóctona se le habían ofrecido muchos más pisos que a las personas africanas o
a la latinoamericana («Claro, siéntese», «Tenemos este apartamento que puede
interesarle» o «El dueño de este piso estará encantado de alquilárselo a una