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Informe Anual 2016 sobre el racismo en el estado español
trucción, servicios de catering y trabajo doméstico fundamentalmente. España, junto con Portugal, Alemania, Francia, Croacia, Chipre, Grecia, Hungría,
Italia, Lituania, Malta, Polonia y Croacia son los trece países de la UE donde se
producen «más frecuentemente» casos de explotación laboral grave, según el
informe ‘Explotación laboral severa en la UE’, publicado por la agencia en
junio de 2015, el problema afecta a ciudadanos y ciudadanas de terceros países
y de la UE.
En el caso de España, los principales sectores económicos donde predomina
la explotación laboral son el sector agrícola, forestal y de pesca, el hotelero y
actividades de servicios alimentarios y el trabajo doméstico, según el informe,
que cita el caso concreto de una mujer ecuatoriana empleada del hogar en España que cuidaba de una persona mayor obligada a «turnos excesivos» pero sin
cobrar un salario «acorde» y que acudió a una ONG para recibir ayuda, pero no
denunció su caso ante la justicia.
Según el doctor Albin Deaing, responsable del informe, los inmigrantes de
terceros países son objeto de «las formas más severas de explotación, que llevan
a la servidumbre o esclavitud» y ha precisado que la mayor o menor explotación
se dará en función de «diferencias de ingresos y costes de vida». «Muchos de
los trabajadores están en riesgo de ser explotados en los países donde la situación del trabajo es más atractiva y el nivel de ingresos es más atractivo», ha
explicado. No obstante, la explotación también afecta a los países afectados por
la crisis económica.
Los expertos entrevistados en España –jueces, inspectores laborales, fiscales,
policías y personal de apoyo a las víctimas– han reconocido a la agencia europea
que ven «dos o más casos a la semana» de explotación laboral grave. Y expertos
nacionales de Portugal han reconocido en particular que «la explotación laboral, así como situaciones que implican esclavitud parecen estar al alza en Portugal y en España». La explotación laboral implica situaciones como trabajar sin
recibir el sueldo correspondiente o muy por debajo del salario mínimo, el retorno de parte de la remuneración al propio empresario, la ausencia de pagos a la
Seguridad Social, trabajar jornadas excesivamente largas durante seis e incluso
los siete días de la semana, trabajo sin contrato o bajo continuas amenazas de deportación y condiciones de hacinamiento y la retención del pasaporte, entre otros.
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OID ARAGÓN. Octubre. Insultos y explotación en el trabajo. Afirma A.D.
que mientras trabajaba recibió constantes insultos racistas por parte de la encargada. Fue dada de baja de la Seguridad Social antes de que se le comunicara su
despido. Su contrato no se ajustaba al trabajo efectivamente realizado, ya que
no realizaba 30 horas semanales sino muchas más. Asimismo, declara que trabajaba una jornada de hasta 11 horas diarias de lunes a domingo y que el salario
que recibía era menor que el de una compañera con el mismo contrato.
Además, afirma que existe una serie de irregularidades en su puesto de trabajo ya que no tenía descanso para comer, en una jornada que iba de las 9 a las