Presentado el Informe Anual 2016 sobre racismo en el estado español | Page 158

RACISMO SOCIAL Racismo Social Educación Los centros de enseñanza son un espacio de socialización que aparte de proporcionar conocimiento deberían educar en valores que permitan aprender a vivir en diversidad cultural y formar actitudes de tolerancia y solidaridad. La discriminación en el ámbito educativo se da normalmente por diferencias en los diversos estilos y ritmos de aprendizajes, apariencia física, por la orientación sexual, condiciones socioeconómicas, discapacidad, pueblos originarios, religión o creencias, inmigrantes, etc. La consecuencia más común de la discriminación en el ámbito educativo es el abandono escolar. Otras consecuencias son los trastornos psicológicos y fisiológicos. Además, la discriminación genera una serie de problemas que afectan no solo al entorno educativo sino también al familiar como es el odio, baja autoestima, desconfianza, rechazo, violencia, etc. La discriminación en el ámbito educativo es una triste realidad en España, que ha pasado de ser un país emisor de emigración a ser receptor. Este cambio no acompañado, en muchos casos, de una memoria histórica y social de la emigración, hace que en España se manifiesten actos racistas. El factor religión es un elemento discriminatorio más para las personas inmigrantes. Prueba de ello es la encuesta realizada por el Instituto Vasco de Evaluación e Investigación Educativa (ISEI/IVEI) en la Comunidad Autónoma del País Vasco, dado a conocer en junio de 2015, con niños y niñas que cursaban 4º de Educación Primaria y 2º de ESO. La encuesta realizada con niños y niñas entre nueve y diez años reveló que el 24% prefiere no tener que realizar un trabajo de clase con un compañero o compañera de otra religión. Al ser preguntados si les gustaría colaborar con escolares de un país diferente, el 17% responde «no me gustaría». Por otro lado, el rechazo al alumnado inmigrante parece que va atemperándose con los años, porque el alumnado de 2º de Secundaria, el otro curso analizado en este estudio, se muestra más proclives hacia los diferentes. Así, en ese curso superior sólo el 5% rechazaba colaborar con adolescentes de otros países y el 9% con los de otras religiones. Los problemas a la hora de abordar un trabajo de clase con niñas y niños extranjeros o de otras religiones son menos entre estudiantes con un nivel socioeconómico y cultural «medio-alto y alto» que entre quienes se sitúan en los estratos más bajos. El balance de los resultados del alumnado extranjero reveló que el rendimiento de estos alumnos ha mejorado en los últimos años, pero que la diferencia con 157