POLÍTICA MIGRATORIA DEL ESTADO ESPAÑOL
nas refugiadas acogidas en el CETI, la cual ha accedido a conocer su situación directamente hablando con aquellas personas que se encontraban fuera del Centro. A su juicio, el Gobierno estatal ha convertido a Ceuta y Melilla « en dos ciudades cárcel » porque « no se deja pasar a los refugiados a la Península y no se les permite acceder a los derechos devenidos de la aceptación a trámite de un refugio ». La diputada andaluza manifestó que « aquí hemos visto cómo hay una enorme prisión de miles personas, no sólo en el CETI sino el resto de la ciudad, con los perjuicios que también supone para los propios melillenses ».
A finales de 2015, la ONU exige una reforma integral del CETI de Melilla, puesto que su situación hace muy difícil que se cumpla la legislación internacional sobre asilo y refugio. Pero no es la única institución que se ha pronunciado al respecto. El Ministerio del Interior tiene sobre la mesa varias recomendaciones de la Defensora del Pueblo, las dos últimas remitidas este otoño, en las que se le invita a trasladar « de manera urgente » a la Península a familias con menores de edad y personas con discapacidad, así como a diseñar un plan para « atender las necesidades educativas específicas » de los niños. La defensora, Soledad Becerril, crítica con el incremento exponencial de habitantes en el CETI y la « falta de capacidad en la resolución y en la toma de decisiones sobre esas personas », recuerda a Interior que « la llegada de un alto número de refugiados debe suponer un aumento de medios humanos y materiales para dar cumplimiento a las obligaciones suscritas por España ». ACNUR plantea dos posibilidades, pero la primera implica « remodelar el CETI tan drásticamente que satisfaga las normativas europeas o de protección internacional » para ofrecer « unas condiciones mínimas de vida » a sus residentes, lo que supone « un cambio total y absoluto de todo » y « se hace muy difícil ».
La segunda es la apuesta del Alto Comisionado y pasa por que el CETI « sea lo que debiera ser », un punto de primera acogida, donde recalen los extranjeros, refugiados o no, que lleguen a Melilla y donde sobre la marcha, se les tomen las huellas dactilares, se les identifique y se les derive al sistema que competa, ya sea a un Centro de Acogida de Refugiados( CAR) en la Península, ya sea a los recursos para menores de edad solos o víctimas de trata, ya sea a la vía de extranjería para deportación. « Tiene que ser un punto de rápida identificación y derivación, de modo que la estadía máxima en el CETI sea de tres o cuatro días, porque se puede en ese tiempo perfectamente identificar a la gente, tomarle las huellas y luego, como se viene haciendo en otros lugares de la Unión Europea, transferir a las personas a donde existen realmente condiciones de acuerdo a sus necesidades y a las obligaciones del Estado respecto de las personas en solicitud de asilo o en situación vulnerable »
Valencia. Zapadores. La situación de Zapadores es sin duda, muy significativa de la vulneración de derechos, malas condiciones e irregularidades que venimos describiendo. En enero 41 personas ingresadas en este CIE denuncian las condiciones infrahumanas de las instalaciones en el juzgado de instruc-
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