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Informe Anual 2016 sobre el racismo en el estado español
de inmigrantes (…) la tragedia eleva la presión para que actúen las autoridades europeas».
La catástrofe humana abre las portadas desde la espectacularidad de la terminología: «horror», «el peor naufragio del año»; «tragedia sin fin»; «peor naufragio migratorio en Europa» presentado en primera persona: «Logramos mantenernos con vida porque nos agarramos a los cadáveres que flotaban»; «Más
de mil muertos en una semana»; ««hombres y mujeres como nosotros, hermanos buscando una vida mejor», lamenta el Papa».
El discurso evoluciona de la espectacularidad de la muerte a las medidas
institucionales. Contra las muertes en el Mediterráneo, la UE propone reforzar
las operaciones de vigilancia de Frontex, Tritón y Poseidón. La narrativa confronta control versus humanitarismo: «Triton no puede ser una operación de
búsqueda y rescate, esa no es la misión de Frontex»1
En esta transformación del discurso, se presenta la llegada migratoria como
invasión incesante: «Los países de la UE se plantean tomar medidas de excepción para atajar el flujo que no amaina pese a los rigores del invierno» (El País,
26/01/2016); «La inmigración desborda a los Gobiernos y a la Unión Europea
(…) Alemania y Francia toman la iniciativa ante el desafío migratorio» (El
País, 25/08/2015); «goteo incesante de pateras en las costas italianas» (El
Mundo, 23/04/2015).
Los textos refieren «El problema no son sólo los muertos, son también los
vivos (…) rodeado de 19 centros de acogida, ante el alud de inmigrantes» (El
Mundo 22/04/2015). La víctima es convertida en victimario y la enumeración
de llegadas y el drama dan paso a la necesidad de control: «El Parlamento italiano quiere bloquear por mar Libia para frenar a los inmigrantes». (El Mundo, 23/04/2016). Según El País (23/04/2015), «Europa intenta contener en su
origen la llegada masiva de inmigrantes (…) destinando más medios a su misión naval en el Mediterráneo y más recursos a varios países africanos para
que sellen sus fronteras terrestres al paso de inmigrantes irregulares».
El 24 de abril se informa de la postura del estado español. Los países de la
Frontera Sur buscan implicar y repartir la responsabilidad sobre una política
migratoria conjunta: «Primero hay que salvar las vidas de los que se echan a la
mar y luego recibir y acoger a esas personas, convertidas en inmigrantes o
refugiados. Y esto último se revela casi más difícil que lo primero. Hay socios
de la Unión que todavía ven el drama desde lejos. Los ahogamientos masivos
de los últimos días han removido conciencias, pero aún sigue habiendo recelos». A partir del 24 de abril desaparecen los naufragios de las portadas.
En verano, se recupera por enésima vez el relato de la necesidad de control y
acuerdo institucional. Las personas refugiadas son objeto informativo, en esta
situación y como habitualmente, son presentadas como problema: «Los países
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The Guardian 22.04.2015 (Guardian, 2015) http://www.theguardian.com/world/2015/
apr/22/eu-borders-chief-says-saving-migrants-lives-cannot-be-priority-for-patrols