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> REPORTAJE
El “Fútbol Total” holandés
La década del 60 estaba dominada por el Catenaccio y en ese con-
texto aparece un joven entrenador de 37 años en la banca del Ajax
de Holanda. Se llamaba Marinus Michels, pero el mundo lo conocería
como Rinus Michels.
Con un estilo muy audaz logra ganar la Eredivisie en su primera tempo-
rada y de a poco su idea comienza a esparcirse por toda Europa hasta
lograr la antigua Copa de Campeones en 1971.
Su estilo tenía orígenes en la Hungría del 54 y un dejo del inglés Jack
Reynolds, quien había dirigido al centrodelantero Michels en Ajax.
Presión muy alta, posesión del balón, triangulación, movilidad por toda
la cancha para atacar el espacio vacío y la disposición para mostrarse
cuando se tiene el balón eran algunas de las claves del “Fútbol Total”.
“El fútbol es una guerra”, dijo una vez Michels, quien era apodado “El
General” y tenía como lugarteniente a Johan Cruyff.
Su discurso se trasladó a Barcelona en 1971, donde forman los cimien-
tos del “Dream Team” de Cruyff y más tarde de Guardiola.
El apogeo de la idea se concretó en el Mundial 74 cuando, ya a cargo
de Holanda, se paseó por los estadios alemanes con esa propuesta y se
quedó en las puertas de la gloria en la final ante el local.
Quizás el mejor ejemplo de ese fútbol es la jugada que deriva en el pri-
mer gol en la final: Holanda la tocó 16 veces sin que Alemania pudiera
cortar el avance hasta que Cruyff –que había estado en el fondo de su
defensa en el inicio de la jugada- fue derribado en el área.
El “Fútbol Total” no alcanzó a coronar su obra, aunque 14 años después
Michels se tomó revancha y pudo levantar la Eurocopa en la misma
Alemania, aunque ahora el rival era Unión Soviética y sus líderes en la
cancha era Van Basten y Gullit, dos hombres claves en el “Milan de los
holandeses”.
El Milan de Sacchi
Silvio Berlusconi toma el poder del Milan en 1986 y su primer traspié
fue ante Parma, que jugaba en la Serie B, por la Copa Italia.
Cuentan que inmediatamente preguntó quién era el entrenador del
elenco parmesano y agendó el nombre de Arrigo Sacchi.
Ese DT que nunca había jugado fútbol profesional, pero que siempre
utilizó una frase para defenderse de esa crítica: “No sabía que para ser
jinete antes había que haber sido caballo”.
Más allá de su sentido del humor, el “Profeta de Fusignano” llegó en
1987 y cambió los cánones del Calcio: se comenzó a defender con cua-
tro en el fondo, con marcación zonal, con presión en campo rival y achi-
que para dejar en posición adelantada al rival.
¿Los secretos de esta revolución? En una entrevista en su casa de Milán,
realizada para radio Cooperativa en 2016, el DT respondió que “un en-
trenador nunca puede hacer todo, por lo tanto fue una situación par-
ticular. Primero fue buscar un club con ambición, que no sólo quería
ganar, quería que el equipo fuera dueño del balón, dueño del juego. Un
equipo que debía divertir, convencer y ganar. En Italia era raro eso, sólo
se piensa en ganar”.
Y para ese proyecto contó con el apoyo de tres jugadores que resulta-
ron decisivos: Ruud Gullit, Marco Van Basten y Frank Rijkaard, por eso se
lo conocía también como “El Milan de los holandeses”.
Ese equipo, como Sacchi en la banca, logró un Scudetto, dos Champions,
dos Intercontinentales, dos Supercopas europeas y dos Supercopas
italianas.
Pero la influencia no fue por los títulos sino por la forma de juego. A
tal punto, que en la misma nota, el italiano explicaba que “el otro día
me escribió Guardiola y me dijo que había que ayudar al Milan, porque
decía que toda una generación se miró en el Milan”.