Portaligas #01 - Primavera 2016 | Page 53

psicología < 53 desde el punto penal Queremos mediante esta vía aportar a la reflexión inteligente respecto a la psicología aplicada al fútbol, de manera tal que puedan tener una mejor comprensión de la influencia recíproca que existe entre el deporte y quienes lo practican. Por Enrique Aguayo Chávez, psicólogo Clínica MEDS y Soc. Chilena de Psicología del Deporte E l fútbol, en sí mismo, no es bueno ni malo, simplemente es. Cada persona puede convertirlo en una herramienta potentísima de desarrollo personal y social, pero también podemos llevarlo al otro extremo, y transformarlo en fuente de parte de las peores experiencias humanas. En Chile, existen numerosas Ligas de fútbol, en las que participan cientos de jugadores, de ambos sexos y de todas las edades. Normalmente estas ligas están muy bien estructuradas, teniendo campeonatos atractivos durante casi todo el año, en los que puede participar prácticamente toda la familia. Si observamos qué lleva a una persona a participar en una Liga, encontramos motivaciones muy diversas, como competir, mantenerse bien físicamente, recrearse, eliminar estrés y tener vida social, entre otras. Para aquellos que enfrentan el campeonato anual en la Liga donde el factor competitivo es algo muy importante, presentan muchas de las necesidades psicológicas de los futbolistas profesionales. Concentración, toma de decisiones bajo presión, manejo de las emociones, comunicación y liderazgo, son algunas de las exigencias psicológicas que el fútbol de Ligas hace a sus jugadores. Centremonos en el penal, una de las jugadas que mayor tensión genera en quien lo lanza, especialmente si es muy trascendente. Antes de tirarlo, se aprecian una serie de cambios fisiológicos en los jugadores, como el aumento de la frecuencia cardiaca, del ritmo respiratorio y de la tensión muscular, los que son detectados por la propia persona, quien puede interpretarlos como algo normal, que no afecta negativamente a la ejecución del penal, o como algo que limita sus posibilidades de lanzarlo correctamente. Esto tiene directa relación con las características psicológicas del ejecutante y con la historia de los penales que ha tirado. En términos generales, quien ejecuta penales debe partir por entrenarlos. Esa idea que los penales no deben practicarse, porque en los entrenamientos no está la tensión que existe en un partido, es incorrecta. De hecho, todo lo que se entrene está en esa misma condi- ción. La práctica permite al jugador, además de perfeccionar la técnica, desarrollar confianza, determinación y ciertas rutinas de pensamiento que favorecen una correcta ejecución. Luego, en el partido, irá mejorando el manejo de la presión. Llegado el momento de tener que lanzar un penal, lo primero que requiere el jugador es Tomar Decisiones considerando las “3 Qué”: decidir a qué lado lo tirará, con qué superficie de contacto del pie golpeará al balón y qué velocidad espera tome la pelota. Luego, mientras se prepara para lanzarlo, ocuparse de repasar lo que quiere hacer, ya sea hablándose en silencio (autodiálogo), dándose instrucciones y/o imaginándose ejecutándolo en buena forma, para lo cual puede recordar cuando en una ocasión pasada lo tiró tal como quiere hacerlo ahora, incorporando las sensaciones que esa vez tuvo. Pensar en penales fallados, concentrarse en las respuestas fisiológicas descritas más arriba y cambiar las decisiones tomadas, son todas acciones que perjudican la ejecución. El penal es una de las jugadas en las que más se cumple la oración “como piensas, juegas”, por lo que el jugador debe enfocarse en lo que intentará hacer, de la forma antes descrita. Llama la atención que un gran porcentaje de estos jugadores de las Ligas no realizan una preparación adecuada a las exigencias a que someterán a su cuerpo cada fin de semana, aunque esto ha ido mejorando en los últimos años. Hace cerca de 15 años, en una de las importantes Ligas de Fútbol, fueron de un centro médico a ofrecer un programa de evaluación para detectar si los jugadores tenían riesgo de infarto cardiológico. Mientras estaban entregando la información, un jugador murió en la cancha durante el partido. De todos los socios de la Liga, sólo 2 se inscribieron y después no fueron a realizarse el examen. Llama la atención que muchos quieren jugar como “casi” profesionales, pero sin la preparación adecuada y eso es un tema psicológico relevante. Quisimos partir con algunas aspectos bien generales, pero que nos permiten ir contextualizando la psicología aplicada al fútbol. Nos reencontramos en una próxima edición.