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desde el punto penal
Queremos mediante esta vía aportar a la reflexión inteligente respecto a la psicología aplicada
al fútbol, de manera tal que puedan tener una mejor comprensión de la influencia recíproca
que existe entre el deporte y quienes lo practican.
Por Enrique Aguayo Chávez, psicólogo Clínica MEDS y Soc. Chilena de Psicología del Deporte
E
l fútbol, en sí mismo,
no es bueno ni malo,
simplemente
es.
Cada persona puede convertirlo en una herramienta
potentísima de desarrollo personal y social, pero
también podemos llevarlo
al otro extremo, y transformarlo en fuente de parte
de las peores experiencias
humanas.
En Chile, existen numerosas
Ligas de fútbol, en las que
participan cientos de jugadores, de ambos sexos y de
todas las edades. Normalmente estas ligas están muy bien estructuradas, teniendo campeonatos atractivos durante casi todo el año,
en los que puede participar prácticamente toda la familia.
Si observamos qué lleva a una persona a participar en una Liga, encontramos motivaciones muy diversas, como competir, mantenerse
bien físicamente, recrearse, eliminar estrés y tener vida social, entre
otras.
Para aquellos que enfrentan el campeonato anual en la Liga donde
el factor competitivo es algo muy importante, presentan muchas de
las necesidades psicológicas de los futbolistas profesionales. Concentración, toma de decisiones bajo presión, manejo de las emociones, comunicación y liderazgo, son algunas de las exigencias psicológicas que el fútbol de Ligas hace a sus jugadores.
Centremonos en el penal, una de las jugadas que mayor tensión
genera en quien lo lanza, especialmente si es muy trascendente.
Antes de tirarlo, se aprecian una serie de cambios fisiológicos en
los jugadores, como el aumento de la frecuencia cardiaca, del ritmo
respiratorio y de la tensión muscular, los que son detectados por
la propia persona, quien puede interpretarlos como algo normal,
que no afecta negativamente a la ejecución del penal, o como algo
que limita sus posibilidades de lanzarlo correctamente. Esto tiene
directa relación con las características psicológicas del ejecutante y
con la historia de los penales que ha tirado.
En términos generales, quien ejecuta penales debe partir por entrenarlos. Esa idea que los penales no deben practicarse, porque en los
entrenamientos no está la tensión que existe en un partido, es incorrecta. De hecho, todo lo que se entrene está en esa misma condi-
ción. La práctica permite al
jugador, además de perfeccionar la técnica, desarrollar
confianza, determinación
y ciertas rutinas de pensamiento que favorecen una
correcta ejecución. Luego,
en el partido, irá mejorando
el manejo de la presión.
Llegado el momento de tener que lanzar un penal, lo
primero que requiere el jugador es Tomar Decisiones
considerando las “3 Qué”:
decidir a qué lado lo tirará,
con qué superficie de contacto del pie golpeará al balón y qué velocidad espera tome la pelota. Luego, mientras se prepara para lanzarlo, ocuparse de repasar
lo que quiere hacer, ya sea hablándose en silencio (autodiálogo),
dándose instrucciones y/o imaginándose ejecutándolo en buena
forma, para lo cual puede recordar cuando en una ocasión pasada
lo tiró tal como quiere hacerlo ahora, incorporando las sensaciones
que esa vez tuvo.
Pensar en penales fallados, concentrarse en las respuestas fisiológicas descritas más arriba y cambiar las decisiones tomadas, son
todas acciones que perjudican la ejecución. El penal es una de las
jugadas en las que más se cumple la oración “como piensas, juegas”,
por lo que el jugador debe enfocarse en lo que intentará hacer, de
la forma antes descrita.
Llama la atención que un gran porcentaje de estos jugadores de
las Ligas no realizan una preparación adecuada a las exigencias
a que someterán a su cuerpo cada fin de semana, aunque esto ha
ido mejorando en los últimos años. Hace cerca de 15 años, en una
de las importantes Ligas de Fútbol, fueron de un centro médico a
ofrecer un programa de evaluación para detectar si los jugadores
tenían riesgo de infarto cardiológico. Mientras estaban entregando
la información, un jugador murió en la cancha durante el partido.
De todos los socios de la Liga, sólo 2 se inscribieron y después no
fueron a realizarse el examen. Llama la atención que muchos quieren jugar como “casi” profesionales, pero sin la preparación adecuada y eso es un tema psicológico relevante.
Quisimos partir con algunas aspectos bien generales, pero que nos
permiten ir contextualizando la psicología aplicada al fútbol. Nos
reencontramos en una próxima edición.