produce, abordando temas como higiene mental y desarrollo de la personalidad,
educación para la salud, así como otros aspectos educativos y escolares.
La etapa escolar es un momento muy importante para el alumnado, ya que no
sólo forma y desarrolla su potencial intelectual, sino que es el momento de formar los
pilares de su personalidad, donde vaya adquiriendo las herramientas necesarias para -en
el futuro- hacer frente a los momentos de duda e incertidumbre y que no se deje llevar
por el ritmo que marcan las modas, la sociedad, los iguales o cualquier grupo -o
situación- que le merme en su desarrollo personal. Por tanto, hay una labor muy
importante que realizar en los Centros, mediante actividades formativas, en las que el
alumnado sea capaz de adquirir las habilidades personales necesarias para afrontar estas
situaciones con éxito. En similar sentido se manifiestan Santana, Feliciano y Jiménez
(2009). Además, los padres y los educadores tienen la responsabilidad de formar a los
alumnos preadolescentes o adolescentes, pues de ellos depende que tomen conciencia del
intento de manipulación de los medios de comunicación (Palomares, 2011), así como
proveerles de herramientas que les permitan resistir a la necesidad de tener un cuerpo
“perfecto”.
En base a los resultados obtenidos, se pone de manifiesto que el profesorado
debe asumir que las