I. Lectura:
EVALUACION DEL CURRÍCULO.
La necesidad de hacer cambios curriculares se viene dando desde 1950 y surge por la
aparición de nuevos sistemas educacionales o por la insatisfacción de los programas
educacionales existentes. Y con esto los métodos y materiales didácticos requerían ser
revisados de modo que reflejaran adecuadamente las cambiantes características de los
alumnos, los nuevos conocimientos, las tendencias y orientación del mundo
contemporáneo.
La revisión del currículo no se limita únicamente a los contenidos de estudio sino también
las metodologías de enseñanza con el propósito que deben ser mejoradas, luego de
identificar que la memorización de la información no contribuye en el desarrollo del
educando, ni mejora su habilidad para resolver problemas.
Otro factor eran las actividades dentro del aula, que se desarrollaban a la explicación de
temas difíciles seguida de la interrogación que se les hacía a los alumnos, donde se
esperaban respuestas literales contenidas en forma explícita en sus libros de texto. Dejando
de lado términos como “búsqueda”, “solución de problemas” y “creatividad”.
Por todo lo anterior se llega a la conclusión de que era necesario un cambio y en respuesta a
esto, se crean proyectos sobre desarrollo curricular. En donde numerosos países
establecieron Centros Nacionales de Currículo que tenían la responsabilidad de reactualizar
el currículo en su totalidad, asegurado que los nuevos currículos contribuyan al logro de
objetivos educacionales de la nación.
Surgimientos de la evaluación del currículo.
La evaluación de los programas educacionales sin lugar a dudas era necesaria, para tener
evidencia de que con los nuevos programas se obtenían resultados satisfactorios.
Recopilando información con respecto de la importancia del programa frente a las
necesidades de la sociedad y del educando, la validez de los nuevos materiales de estudio y
la habilidad del programa para avocar ciertas conductas en el profesor como en el alumno.
Al mismo tiempo que era necesario encontrar respuesta a las siguientes interrogantes:
¿Vale la pena dedicar tiempo al aprendizaje de los contenidos del nuevo programa?
¿El material didáctico no contiene conceptos e ideas obsoletas?
En el sistema actual de enseñanza-aprendizaje ¿se puede implementar con éxito el nuevo
programa?
¿Qué resultados imprevistos y no intencionados pueden surgir a consecuencia de la
implementación de un programa educacional?
Para responder a preguntas como éstas y, tomando en consideración que la preocupación
primordial del sistema educativo reside en la evaluación del alumno en vez de la del
programa, surge un nuevo campo de estudios que es la evaluación curricular.