POR QUIEN DOBLAN LAS CAMPANAS Hemingway,Por quien doblan las campanas (1) | Page 126
divirtiéndose enormemente, cosa que, al fin y a la postre, era lo que
debía hacer. Para eso estaba allí.
»Así es que el banquete siguió y el hombre que estaba junto a mí que
había sido antiguo empresario de Rafael el Gallo, me estaba contando una
historia que terminaba así: "Entonces Rafael vino y me dijo: Tú eres el
mejor amigo que tengo en el mundo y el más bueno de todos. Te quiero como
a un hermano y quiero hacerte un regalo. Así es que me dio un hermoso
alfiler de brillantes, me besó en las dos mejillas y nos sentimos los dos
muy conmovidos. Luego, Rafael el Gallo, después de darme el hermoso
alfiler de brillantes, salió del café y yo le dije a Retana, que estaba
sentado a mi mesa: Ese cochino gitano acaba de firmar un contrato con
otro empresario. Pero ¿qué dices?', me preguntó Retana. Hace diez años
que soy su empresario y no me ha hecho nunca ningún regalo –dijo el
empresario del Gallo–. Esto no puede significar otra cosa.'" Y era
absolutamente cierto. Y así fue cómo