NATALIA: (Hace una mueca y le contesta con inseguridad.) No sé, las que hagan falta pero te necesito, sin tu ayuda no voy a poder lograrlo.
CECILIA: (Condescendiente.) Bueno, si te parece, dale, voy a colaborar en lo que pueda pero tenemos que llamar a Cacho, nosotras no vamos a poder.
NATALIA: (Disconforme, se agarra la cabeza.) ¿A Cacho?¡Vos estás loca! Ese no sirve para nada. El otro día casi lo agarran por robarse un perro. Así no, así no se puede! (Se tira hacia atrás y se coloca de brazos cruzados.)
CECILIA: Mirá, yo sé que te cae mal por su carácter, pero somos dos mujeres y aunque suene algo machista necesitamos la ayuda de un hombre. Además tiene sus contactos. Dale, intentemos. ¿No era eso lo que querías?
NATALIA: Vos sabés muy bien qué era lo que quería. Lo que quiero es tener por lo menos una posibilidad para asaltar el camión de caudales pero si querés involucrar a este tipo, que es un imbécil, dejémoslo acá. Si no, no lo hacemos y listo. (Frunce el ceño con furia.)
CECILIA: (Comienza a perder la paciencia y alza la voz.) A ver, te tranquilizás que no vinimos a discutir, charlemos y lleguemos a un acuerdo razonable.
NATALIA: Tenés razón, no quiero ponerme así por cosas insignificantes pero tampoco quiero que esto sea en vano. (Con tono sereno.)
CECILIA: No, claro, esto es demasiado por hoy y si tanto
28