Perifèria. Cristianisme, Postmodernitat, Globalització 6/2019
po, representa la realidad, pero no es la
realidad. Es lo ideal frente a lo real, en
caso contrario, carecería de capacidad
simbólica. Representa la diferencia que
existe entre la mente o la idea y la cosa,
algo debatido desde la antigüedad grie-
ga. La cultura tiene un papel crucial en la
vida humana y en la historia, porque, al
mismo tiempo que contribuye a la crea-
ción de la identidad individual y colecti-
va, actúa como factor que diferencia a
unos grupos de otros. La identidad se
construye a través de la interiorización
por parte de las personas de elementos
culturales, que las diferencian de otros
grupos humanos, y a los que consideran
como definidores de su propia identidad,
o sea, de su modo de ser y de vivir y de
su concepción de la realidad.
De aquí no debe extraerse la conclusión
de que los cambios culturales conlle-
van cambios de la identidad, antes bien,
como dice Fredik Barth 3 , sabemos que
los grupos étnicos modifican rasgos fun-
damentales de su cultura sin que esto
haya significado pérdida de identidad.
No son los rasgos culturales los que de-
finen la identidad, según Barth, sino la
capacidad que tienen los grupos étni-
cos para mantener sus fronteras frente
a otros grupos. Con el paso del tiem-
po cambian ciertos factores culturales
a causa de las relaciones sociales que
se establecen con otros grupos o, por
ejemplo, por actualización o moderniza-
ción, si vale la expresión, de los factores
Los grupos étnicos y sus fronteras
(compilador),
F.C.E.,
México,
1976,
introducción.
3
culturales, pero no cambia la identidad
como grupo humano o como pueblo.
Los nacionalismos y en gran medida los
populismos justifican su concepción de la
vida subrayando la posesión de una cul-
tura propia que los diferencia de los de-
más grupos humanos. Las concepciones
nacionalistas, al subrayar los factores de
diferenciación, silencian o ignoran lo que
comparten con los grupos respecto de los
que quieren diferenciarse, así como los
orígenes de dichos factores que los llevan
a confluir con otros grupos y el devenir ge-
neral de la cultura, una confluencia mutua
que ha crecido desde que se ha impuesto
la globalización. Todo nacionalismo, en la
medida que concibe a su grupo desde la
diferenciación, presupone su estabilidad
y estanqueidad, y niega un hecho funda-
mental: que, sea cual sea el grupo social,
se ha formado como consecuencia de un
proceso histórico, por tanto, como efecto
de la relación con otros grupos sociales, y
que, además, está en constante proceso
de cambio, en construcción permanente
e imparable. Y es que todo grupo social,
y todo ser humano, es lo que es en el pro-
ceso de ser.
Identidad, lengua y religión
La religión forma parte del acervo cul-
tural de la sociedad y es un factor muy
importante en la construcción de la iden-
tidad y en el devenir de la historia. Su in-
fluencia sobre la vida es tan significativa
y profunda que puede ser tanto un factor
de desarrollo y progreso como de inmo-
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