por la administración americana y, de otra, erigirse como serio competidor de la UE, sobre todo
en el campo de la energía y en las relaciones de vecindad.
“Mientras Europa condiciona sus ayudas económicas de desarrollo a la aceptación de los países
magrebíes de toda una agenda de democratización, respeto de los Derechos Humanos y de las
reglas del derecho, e intenta explorar e identificar los sectores prioritarios (seguridad,
migración, y energía, preferentemente) Rusia alarga su sombra siendo muy consciente de la gran
debilidad de la UE en el campo militar, energético o de su prácticamente inexistente Política
Común de Seguridad y Defensa (PCSD) y Política Europea de Seguridad Común (PESC). Rusia
ofrece a países mediterráneos el pack completo de acuerdos comerciales, energéticos
(nucleares), defensivos (armamento) y culturales (turismo, etc., planes a largo plazo). Mientras
Rusia avanza a "zancadas", la UE camina a "pasitos". La "retórica" de los derechos
fundamentales no aparece en los discursos rusos, donde sí aparece en cambio la búsqueda de
una mayor seguridad y estabilidad en la zona –muy en consonancia con los objetivos de la
ONU—.” Alonso, A. y Nieto, M.I., (2015)
Rusia se presenta en el Magreb como un garante de estabilidad, en la zona y como socio
comercial. En cuanto al asunto de Libia, Rusia se sintió engañada al apoyar a la ONU en una
intervención de la que dice, Rusia, no haber tenido previa constancia. “De ese episodio, Rusia
extrajo conclusiones y una serie de lecciones aprendidas que después se han visto aplicadas a
Egipto y Siria (con Egipto comparte el interés de defender Siria). El aumento de la tensión militar
es claro y, además, Rusia ha puesto sobre la mesa la cuestión fundamental de VRF